Antonio Mandagaray: "Capacitación y Perfeccionamiento era para mandar a los vagos"
En la primera audiencia por el segundo juicio por la muerte de Gabriel Mandagaray, contra los jefes departamentales Carlos Grasso y Oscar Szymansky, en un tramo del proceso tomó la palabra Antonio Jesús Mandagaray, padre del joven agente fallecido en Bahía Creek.
En primera instancia, expresó que como Jefe de la Regional Primera "mi función era netamente operativa" y que la responsabilidad del curso era de la Dirección de la Capacitación y Perfeccionamiento.
Asimismo, detalló: "El tercer día, el día en el que fallece mi hijo tuve un llamado telefónico del Subcomisario pidiéndome por favor que le consiga carne picada, la cual a través de un amigo donó esa carne picada y fue uno de los que se quedó al lado del cajón de mi hijo. Así son los amigos, están cuando se lo necesita, como ese día cuando donó esa carne picada que mi hijo nunca comió".
Agregó: "Cuando yo llegué al lugar decían que se había perdido el número 30 y ni siquiera me decían quién era. Mi hijo pasó a ser un número, todo el mundo disparaba y yo esperaba ver a alguien de Capacitación que me dijera que había pasado, no había nadie. Ni durante la búsqueda del cuerpo de mi hijo ni cuando apareció, nunca hubo nadie. Todavía estoy esperando, a casi tres años, que venga uno de Capacitación que me diga 'Tito, pasó esto con tu hijo, quedate tranquilo que yo voy a investigar porque me corresponde a mí, porque estaba bajo mi órbita'. Esto era una capacitación, era un curso y hace casi tres años escucho el mismo silencio que estamos presenciando ahora".
"Mi hijo tenía 25 años y nadie controló ¿Saben por qué no controlaron? Porque el área de Capacitación y Perfeccionamiento era para mandar a los vagos, a los que ya les faltaban dos o tres meses para retirarse. El primer acto de irresponsabilidad que uno tiene es aceptar un cargo para el cual no estabas preparado, transitó durante 30 y pico de años por esta carrera haciendo nada y hoy la vagancia y la inoperancia llevó a mi hijo a otro mundo, no lo tengo más", explicó en relación a Carlos Grasso, jefe del área de Académica.
Mandagaray indicó: "Me cuesta decir todas estas cosas, porque eran personas que yo estimaba pero la vagancia hace mal. Claro que hace mal cuando uno no cumple con su rol ni lee los reglamentos de una área de la cual sos designado jefe y se entera de todas sus responsabilidades después de que pasa una desgracia".
"El primer acto de corrupción es aceptar un cargo para el que uno no está preparado y ninguno de los dos estaba preparado", sostuvo en alusión a Grasso y Szymansky.
Consultado sobre la falta de control, expuso: "En tres días no fue un médico y la Policía de Río Negro no tiene nada que hacer en el río ni en las costas del mar ¿Usted se enteró de algún desalojo en Playa Bonita o en un allanamiento de alto riesgo en el río? No, no existe. En el programa no estaba nada estipulado con agua, pero nadie los controló".
"Mi hijo se despidió de mí con un abrazo el domingo a la mañana, me dijo 'Ésta boina me la vas a dar vos'. Y volví a ver a mi hijo después de que me indicaron en el hospital por las puertas que tenía que pasar, yo presentí algo muy malo porque todo el barrio Fátima estaba en el hospital y cuando entré a la morgue vi un cuerpo tapado con un sábana y cuando lo descubrí vi que era mi hijo, que estaba todo mojado", dijo entre un nudo en la garganta.
"Los de Capacitación y los instructores se escondieron", subrayó.