2022-02-22

El ensañamiento con la fauna silvestre, una práctica cotidiana

El último antecedente muestra cierta atrocidad de la gente por la falta de respeto hacia la fauna silvestre. En estos casos, quienes realizan prácticas aviesas no entiende que los animales se transforman en víctimas.

Se trata del caso de un pingüino que traía en un colectivo desde Comodoro Rivadavia la hinchada de Jorge Newbery de esa ciudad a Patagones transgrediendo todo tipo de norma.

Afortunadamente, el ejemplar pudo ser rescatado por personal Técnico de la Dirección de Fauna Silvestre en el destacamento del Cuerpo de Seguridad Vial de Viedma, y enviado a una veterinaria para su recuperación antes de devolverlo a su hábitat natural.

En Las Grutas, apareció días atrás un cormorán imperial, que debió ser retirado por personal del Servicio Provincial de Áreas Naturales Protegidas a los efectos de ponerlo a resguardo ante el hostigamiento de la gente.

Tanto aves como mamíferos marinos salen frecuentemente a la costa a descansar, secarse y tomar sol, por lo tanto hay que tratar de admirarlos guardando prudente distancia para evitar el estrés del animal que está "en su casa", además de que algunos pueden resultar peligrosos para las personas.

El ave fue trasladada a otro lugar de la bahía, donde pueda descansar y retirarse cuando lo desee.

También guardas ambientales del Área Natural Protegida Bahía de San Antonio, dependientes de la Secretaría de Ambiente y Cambio Climático, junto al Área de Zoonosis de la municipalidad de San Antonio Oeste, procedieron a la captura y posterior retiro de la playa de un perro, en la séptima bajada en Las Grutas, que acosaba a un elefante marino que se encontraba descansando en la costa.

Es común que mamíferos marinos como Lobos o Elefantes, y Pingüinos, salgan del mar a descansar, por lo que no hay que forzarlos a volver al agua, lo harán ellos por su cuenta cuando lo crean oportuno.

Hay herramientas. Las leyes Nº 2.669 de Áreas Protegidas y Nº 2.056 de fauna silvestre, indican que no está permitido el acoso de cualquier tipo de la fauna silvestre que habita la bahía. En estos casos, el dueño del animal puede ser multado por incumplir la ordenanza municipal que prohíbe el ingreso de mascotas a la playa y por la ley provincial N° 2056 y 2669.

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