El crimen de García se desencadenó por un llavero que tenía una foto de su hijo
De a poco se van conociendo más detalles del asesinato de Emilio García, en Sierra Grande, a manos de Víctor y César Masseta. Padre e hijo fueron a buscarlo por el robo de un vehículo, discutieron con un encargado y amigo de García llamado José Antehuil y se llevaron una llave de una Ford Ranger que pertenecía a Emilio.
Antehuil salió corriendo a la casa de García, le contó lo sucedido y fueron en busca de la llave de la Ranger con el auto Fiat Uno de José. La particularidad que tenía era de importancia más emotiva que material, ya que tenía un llavero con la foto de su hijo de 12 años arriba de una moto. Ambos eran fanáticos de las motos y salían juntos a campo travieso.
A raíz de ese recuerdo, lo persiguieron hasta un puente, le cerraron el camino a los Masseta que iban en un auto Gol y allí ocurrió la desgracia.
Ayer Víctor Masseta dijo que temió por la vida de su hijo, dado que García disparó primero y su abogado Damián Torres argumentó que se trata de un caso de legítima defensa. Hoy estaba previsto el testimonio de su hijo César, pero se suspendió para mañana.
Quien habló fue Antehuil, quien tiene un rol clave en el rearmado de los hechos. Para la querella fue una víctima más que salvó su vida milagrosamente, porque los Masseta le tiraron a matar. Para la defensa de los acusados, no se condice con la realidad y sólo se efectuó un disparo al aire para que huya.
Bajo juramente de decir verdad, Antehuil expuso que García nunca disparó contra los Masseta, quienes le habrían efectuado tiros aún estando en el piso sin defensa alguna.
Acto seguido, comentó que los dos Masseta le dispararon al menos 20 veces mientras salió corriendo. Sin embargo, ninguno de esa veintena de proyectiles impactó contra su persona ni contra su auto Fiat.
Luego lo recogió una pareja que iba por la ruta y se fue hasta la comisaría de Sierra Grande.
Seguidamente, la actual pareja de García tomó la palabra y fue quien aclaró que su difunto compañero siempre llevaba consigo el llavero de la Ranger por la foto de su hijo. Eso fue lo que provocó la búsqueda de los Masseta.
Para su mujer, García nunca fue con intenciones de herirlos, más bien quería recuperar lo que era suyo.
La resolución del primer juicio por jurados en Viedma aún sigue siendo una incógnita, debido a que se presentan dos escenarios totalmente opuestos según quién los relate.
Como sustento probatorio, se cuenta con 19 testigos y uno de ellos de forma directa que es el señor Antehuil, pericias del cuerpo investigativo, los cuatro vehículos involucrados (el camión presuntamente robado, la camioneta Ford Ranger que manejaba Antehuil, el Fiat Uno y el Volkswagen Gol de César Masseta) y las armas de calibres 32 y 40.
La audiencia es conducida por la jueza Daniela Zágari. Las partes intervinientes son: en representación de la acusación pública el Fiscal Jefe Hernán Trejo junto a las adjuntas Mariela Coy y Georgina Amaro; en tanto que la querella está encabezada por Manuel Maza y Fabio Igoldi, en representación de la pareja y de los hijos de la víctima fatal respectivamente.
La defensa de los hombres está dividida: los Defensores oficiales Carlos Dvorzak y Adrián Zimmermann representan al hijo y el abogado particular Damián Torres hace lo propio con el padre.
El jurado de 12 integrantes deberá determinar la culpabilidad o no de los acusados, mientras que Zágari impondrá la pena.