2021-08-10

“Por ser Mandagaray le exigían más, por creer que estaba acomodado"

La pareja del agente fallecido dio sus sensaciones en torno a la tragedia. 

Aún con el insoportable dolor de perder al amor de su vida, Sofía Villaba, quien es esposa del agente Gabriel Mandagaray que falleció en el curso COER, dio una nota al diario regional Río Negro.

En seis meses pasó del momento más hermoso de su vida con el nacimiento de su hijo Samuel y luego el peor día de su existencia con la muerte de Mandagaray.

Ante la consulta de qué le pareció la reconstrucción de los hechos, planteó: “Fue difícil por el hecho de enterarme de la cantidad de cosas que vivió Gabriel en sus últimos días, fue fuerte escuchar a los testigos, al igual que ver a los imputados parados ahí; pero sobre todo enterarte, si bien sabía de algunas cosas que pasaban acá en su unidad (por Cipolletti) nunca me imaginé que en el curso, donde él fue a aprender le estuvieran haciendo esas cosas. Enterarte que pasó tantos momentos tan feos y dolorosos fue difícil para mí y para toda la familia”.

Y amplió que en Cipolletti estaba como jefe Alfredo Nahuelcheo, quien "lo hacía trabajar y también lo sobreentrenaban. A la mañana tenía actividad física, que es normal porque tenían un profe de educación física y le hacía hacer lo que corresponde, y a la tarde lo sacaban a correr o caminar y eso lo hacía el jefe. Cuando le preguntaba con qué fin lo hacían me decía que era porque lo estaban preparando para el curso. Un día llegó a medianoche, se había ido temprano y contó que lo hicieron caminar desde el COER que queda en Ferri hasta el lago Pellegrini con una mochila con dos discos de 10 kilos cuando para el curso iba a tener que llevar una mochila con 20 kilos pero bien distribuidos y no así que lo puede lastimar".

Foto: Facebook.

Agregó de igual forma que "él decía que el jefe de la unidad no lo quería porque no lo había pedido y él volvió a su unidad porque ya había estado ahí antes de entrar en la escuela y volvió también porque estábamos su familia: Samuel y yo. Él vuelve contento y se encuentra a este tipo que lo sobreexigía y lo maltrataba, o no quería alguien como él que era muy inteligente y amaba ser policía, amaba su vocación; algo que yo no llegaba a entender porque soy civil pero él siempre estaba atento si pasaba algo, si le pasaba algo al vecino, porque le gustaba ser policía. Además llegó como un pibe que le gustaba, con vocación y sabía mucho; yo creo que lo subestimaban”.

En este sentido, manifestó que lo tenían en la mira por ser hijo del comisario Jesús Mandagaray. "Creo que por ser Mandagaray le exigían más, por creer que estaba acomodado o que estaba ahí por ser hijo de. Pero era un pibe que tenía mucha vocación y era muy inteligente por sí solo y esa necesidad de no ser hijo de… lo llevaba a ser muy cumplidor y a estudiar un montón, porque sabía un montón", detalló.

Por otro lado, posteriormente al hecho indicó que "la Policía nunca se nos acercó. Él sigue siendo hijo de, pero con nosotros nada. Sí veo que está avanzando la causa, pero de la Policía no tuve ningún llamado, lo veo como una falta de humanidad para con nosotros, si no fuera que nosotros tenemos ayuda familiar, tanto de mis papás como de los papás de Gabriel estaríamos en la nada, nadie se nos acercó”.

Finalmente, hizo mención a cómo observa el proceso judicial. En diálogo con Río Negro remarcó: “Veo que va avanzando, pero todo gracias a nuestro abogado Damián (Torres) pero espero que estos tipos vayan presos, lo que hicieron fue una negligencia, acá a los pibes los metieron al mar y no había nadie para ayudarlos, cómo puede ser que los cuatro que están imputados hayan llegado a esos rangos, llegar hasta ahí sin estar capacitados, porque cuando vas a hacer un curso tienen que estar preparados para lo peor y no estaban preparados".

"Todos deberían pagar una condena, cómo pueden tratar a los pibes así, a Gabriel lo llevó a la muerte, pero a todos los trataron mal. Gabriel se fue un día y nos dijo en 30 días vuelvo y no volvió más, sabés cuántas somos las mujeres que esperamos a nuestros maridos, a nuestras parejas en la casa, cómo pude ser que no haya un trato más humano para estos chicos que tienen familias. Era nuestro sostén, era todo, se había cargado la familia al hombro y Samuel tenía cuatro meses cuando Gabriel se fue”, culminó con hondo pesar.

Te puede interesar