Paso a paso todo lo que sucedió con los últimos disturbios en Las 1016
Las 1016 Viviendas se ha convertido en una base militar. Unos pocos se han adueñado de las calles, a costa del armamento que exhiben.
Todo arrancó a la 1:40 horas del último domingo, cuando se efectuaron detonaciones con arma de fuego en un domicilio de la calle Alvear 1726. Lo que hoy se transformó en un módulo donde entras si querés, pero salís si podés.
Entre las calles México y Alvear, al menos 30 personas quisieron entrar a un departamento y romper todo, presuntamente por un ajuste de cuentas.
La Policía amortiguó los golpes y oficiales se dirigieron hacia el primer y segundo piso del departamento del conflicto. Allí se toparon con un ciudadano de apellido Rainqueo, quien se encontraba en aparente estado de ebriedad.
"Este hijo de puta le tiroteó la casa a mis viejos, lo voy a limpiar, lo voy a matar", vociferó en relación al dueño del mobiliario.
El subinspector que estuvo en la diligencia trató de entablar diálogo con el alterado, le manifestó que se haga presente en la Comisaría 34 y que radique el escrito correspondiente.
Lejos de calmarse, le pegó una patada al oficial, empujó a otro colega contra el pasamanos de la escalera y arrojó piedras contra la propiedad de su enemigo.
Lo lograron aprehender en manada, pero no sin antes tirarle cascotes a un móvil.
Junto con otros vándalos, le arrojó municiones pesadas al patrullero; es decir, piedras, botellas de vidrios y fierros.
Los hombres y mujeres de azul replegaron sus tropas una vez que agarraron al sujeto. Ya calmada la batalla campal hubo pesquisas del Gabinete de Criminalística.
La Dra. Maricel Viotti Zilli ordenó la aprehensión de Rainqueo, pero en el vecindario ya piensan que lo soltarán en breve.