Un único nombre para derrumbar muros invisibles
El intendente de Viedma, Pedro Pesatti, visibilizó un aspecto interesante en torno a la construcción colectiva de sentido que podemos experimentar si recorremos una de las principales avenidas de la ciudad en toda su extensión.
“Viedma una ciudad con muchos muros invisibles y tenemos que ir sacándolos de a poco. Hay una calle que marca claramente ese proceso de muros invisibles, de la desintegración de Viedma, que tiene cinco nombres desde que empieza hasta que termina”, manifestó.
“Se llama 25 de mayo al nacer, luego se trasforma en Caseros, luego en Giachino, Calle 20 y Carlos Gardel. Son cinco nombres para vincular la ciudad desde el río hacia el extremo sur ¿Por qué? Por algo debe ser”, siguió.

Para derribar esos muros, la avenida debe tener un solo nombre, pero éste necesita llegar sin ser impuesto.
“Esa calle va a tener que tener un solo nombre, pero tiene que ser producto de la propia decantación de un proceso que hemos puesto en marcha, sin necesidad alguna de que alguien tenga que imponerlo y cuando todos coincidamos en que esa tiene que ser la avenida de la integración de Viedma”, explicó.

“Cuando eso madure en cada uno de nosotros y naturalmente esa calle sea la avenida de la integración, será el día en que los viedmenses habremos logrado abrazarnos a un concepto de ciudad sin muros invisibles”, resaltó.
Vivimos en una mansión pero no tenemos un hogar
Pesatti, aseguró que su principal objetivo es trabajar para que Viedma sea una comunidad. Además, dejó claro que no se trata de un problema de una ciudad sino que es algo común en todo el territorio nacional.
“Nuestro objetivo es un modelo de ciudad como seguramente la mayoría concuerda que debe ser, unas sociedades más equitativas, más igualitarias, más integradas, más humanas, más de vecinas y vecinos. Siempre me gusta poner el ejemplo de la diferencia entre una casa y un hogar, una casa es una construcción netamente material y un hogar es una construcción de los afectos”, dijo.
“Una casa se consigue con dinero, ya sé por un préstamo de un banco, porque a uno se lo heredaron, porque a uno el IPPV le facilita una vivienda, porque se la prestan o porque la alquila. Un hogar no se puede conseguir en un banco, no se puede conseguir en el IPPV, no se puede heredar y no se puede alquilar. Un hogar es una construcción de quienes habitan bajo un mismo techo, por eso puede haber vivienda sin hogar y puede haber hogar sin vivienda propia”, continuó.

“En una ciudad sucede algo parecido, una ciudad tiene una dimensión material y una dimensión que no es material. La dimensión material, es la mas fácil de hacer, es la que se hace con dinero, con presupuesto, pavimento, plazas, veredas, costanera, canchas, etc. Pero lo más difícil para un gobierno es construir comunidad, esto no se financia en el presupuesto, no es una resolución técnica, es una construcción en la que los gobiernos tienen que poner el mayor de los énfasis, porque es el gran déficit que tenemos”, advirtió.
“El grave problema que tiene argentina, que es un país lleno de recursos materiales, que abundan como en ninguna otra parte del planeta, el principal problema de argentina es que no ha logrado todavía conformar una verdadera comunidad. Es como si fuéramos habitantes de una mansión pero no somos un hogar adentro, vivimos cada cual por su mundo. Ese es el gran problema de argentina y por supuesto que se reproduce por todas partes, también aquí. Por eso necesitamos hacer, por lo menos yo entiendo que es mi principal misión, es que Viedma sea una comunidad”, concluyó.