Todo salió a pedir de boca para los boliches con onda a confiterías
Los boliches desbordados, los pisotones al bailar o al buscar un trago y el pasamanos de la "jarra loca" son todos momentos que quedaron en el pasado de los viejos locales nocturnos.
Ahora con la pandemia, los boliches que sobrevivieron se reconvirtieron en confiterías. Anoche reabrió Dadá y el riguroso protocolo se pudo cumplir sin problemas.
Mesas con distancia social de dos metros, bebidas descartables, sólo palmas en lugar de bailar y el barbijo cada vez que uno se pone de pie son las nuevas imágenes de estos lugares, con el covid-19.
Omar Pabletich, dueño de Dadá, habló con Noticias y comentó: "Resultó bastante bien el tema de no hacer tanta publicidad, lo publicamos en el Facebook y no hicimos publicidad en las radios y la gente fue pero no fue masivo".
De las 130 ubicaciones habilitadas, no se llenó toda la capacidad, pero volver al ruedo fue un aliciente ante tanto sabor amargo.
Al tiempo que destacó que "la gente entendió enseguida" los cuidados a tener en cuenta. "Los chicos escucharon música fuerte de baile, pero nadie atinó a nada, hicieron palmas y nada más" amplió.
"Cerramos uno de nuestros locales y éste estaba por cerrar, yo entiendo que un boliche no se podía abrir, era inviable, pero la idea siempre fue darle una onda confitería o cantobar" precisó.
De 21 a 3 horas, durante todo este fin de semana largo continuarán abiertos con la misma modalidad de confiterías con música de boliches.
En la noche del sábado 3, también reabrirá la Sala del Libertador, con un show de Los Bárbaros. Con una capacidad de 200 personas, las entradas se pueden conseguir a $400 al teléfono 2920613510.
