2021-02-22

La postal veraniega de El Cóndor muestra veredas intransitables

Varios peatones piden a gritos que alguien se haga cargo de las deudas que hay con los veraneantes y turistas al balneario El Cóndor en virtud de que un sector de la avenida costanera está postergado.

Es cierto que la voladura de los médanos es un problema para las veredas de la avenida costanera, principalmente a la altura del complejo de viviendas de la Mutual Bancaria hasta casi la playa del Faro Río Negro.

Por lo pronto no se nota la acción de equipamiento oficial como para aunque sea despejar la arena de las veredas, y que obligan a los peatones a circular con cierto riesgo por la transitada calle cuando se pretende caminar hasta el fondo de la avenida.

 

 

Al llegar la arena hasta el muro de contención tampoco en una vasta zona se puede ingresar a la playa con una silla de ruedas, y además se torna riesgoso para adultos mayores que aunque sea, tengan la pretensión de ir a sentarse a observar el mar desde un pequeño mirador que posee sombrillas de paja.

No falta aquel que exprese su temor de que entre el manto de arena aparezca un hierro oxidado en virtud de que a los ojos vista, hay tramos del murallón que están bastante deteriorados.

 

 

La acumulación también veda la posibilidad de estacionamiento de algunos vehículos, sobre todo tomando en cuenta que durante los fines de semana, y el tiempo cálido, abunda en ese sector del paseo turístico mayor cantidad de automovilistas.

Si alguien pretende retornar hacia el centro de la villa marítima viedmense por la vereda contraria al muro de contención también se encontrará con varios escollos.

No se nota en estos días que cuadrillas municipales están limpiando cordones de las veredas y mucho menos que los propietarios hagan su propio trabajo interno. A ello, se suma que hay varios lotes baldíos en ese sector del paseo que provocan la acumulación del producto que trasladan los vientos desde las dunas.

 

 

Con el correr de los años, no han trascendido ni llevado a la práctica proyectos como para seguir frenando la voladura. El único recurso disponible que ha crecido en el tiempo ha sido la implantación de tamariscos.

Su acción ha frenado en parte, la dinámica de los médanos, pero tampoco se ha reforzado esa iniciativa. Inicialmente, los médanos eran irrigados con agua cruda mediante mangueras, algunas de las cuales ya no funcionan, y la línea queda a la intemperie a expensas de las roturas o el vandalismo.

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