2021-01-11

Retamal se defendió de las críticas por el baile popular: "Queremos trabajar"

"Parece que hubiéramos presentado un protocolo de una cámara de gas" enfatizó ante tantos comentarios negativos. 

Alejandro Retamal, dueño de la Sala del Libertador y referente de Radio Popular, habló con Noticias en torno a las críticas que recibió por intentar reabrir el espacio en medio de la pandemia. 

Tal como informamos oportunamente, indicó que la suspensión del evento fue por falta de criterio común entre los gobernantes en relación a los alcances del toque de queda, pero ya desde fines de diciembre contaban con un protocolo habilitado.

https://www.noticiasnet.com.ar/nota/2021-1-9-19-40-0-ante-gran-confusion-suspendieron-baile-popular-en-la-sala-del-libertador

"Empezó la confusión con la gente de no saber a qué hora iban, había gente que estaba muy confundida, fue todo tomadito de los pelos. Pero al margen de eso nosotros tenemos un protocolo aprobado y estamos con todas las esperanzas de reabrir, cuando nuestros señores gobernantes se pongan de acuerdo y nos dejen en claro a la ciudadanía qué van a hacer" explicó.

Además, argumentó: "Hace 11 meses que no tenemos actividades, aunque nosotros tenemos un compromiso con la gente de mantenimiento que sigue cobrando su sueldo, tenemos un sistema de sonido parado, tenemos el resto de la gente que nos pregunta cuándo volvemos, es un número lindo de gente que se hace una moneda". 

Retamal detalló: "La suspensión se generó por esta tremenda confusión que generó el propio gobierno nacional y el provincial, que no se expresaron en tiempo y en forma" y "paramos la pelota para ordenarnos".

Respecto a las críticas hacia su persona, que las compartió en su propio Facebook, manifestó: "Me parecieron muy injustas porque creo que todo trabajo es esencial cuando les da de comer a las familias, en este momento no hay nada más esencial que la salud. Ahora, nosotros llevamos 11 meses acumulando deudas, porque seguimos recibiendo las boletas de los impuestos, nuestro edificio sigue pagando luz, gas y todos los gastos que implica tener gente a cargo".

"Queremos trabajar" sintetizó y amplió: "En 10 meses y pico nosotros no presentamos ningún protocolo, fuimos los primeros en cerrar el 22 de febrero, llegamos a diciembre, presentamos un protocolo y nos dijeron que sí podemos trabajar e intentamos trabajar".

"Me dolió mucho el escarnio gratuito, la crítica porque sí, como si nosotros somos los que fomentamos los contagios, cuando en realidad llegamos a tener nuevamente 500 contagios sin que nosotros estemos trabajando" sostuvo.

Por otro lado, Retamal dijo que pertenece a los grupos de riesgo del covid-19 y él es el primero en no querer contagiarse "pero ya no tengo recursos, yo no sé quién puede aguantar 11 meses sin trabajar". 

"El casino presentó protocolo, se lo aprobaron y trabaja, las confiterías presentaron protocolo y trabajan, nosotros presentamos protocolo y parece que hubiéramos presentado un protocolo de una cámara de gas" lamentó y apuntó: "El respeto empieza por respetar el trabajo del otro, porque nosotros nos ganamos la vida de esta manera, como hay enfermeros que se la ganan en la salud".

"El escarnio gratuito es triste cuando se hace desde la comodidad de un sueldo, ya sea del Estado o del sector privado que está trabajando, pero nosotros somos particulares" subrayó. 

Consultado sobre alguna posibilidad para que la Sala reabra este fin de semana, ya con todas las reglas más claras, remarcó que prefiere reordenarse con todo su equipo y determinar una fecha más alejada en el tiempo. 

Visto bueno del protocolo

Se recuerda que el evento tenía protocolo autorizado con fecha del 29 de diciembre de 2020. Allí se establecía una capacidad del 15% (200 personas), tapabocas obligatorio, toma de temperatura en la puerta, alfombra sanitizante, expendio de alcohol en gel, distribución de mesas con distancia social, personal de control en sanitarios y ventilación con extractores de aire.


Para la venta de bebidas, sólo se permitía mesa a mesa, en latas o en botellas plásticas.


Respecto al escenario, tiene 45 metros cúbicos y se dispondría sólo de cuatro músicos, un iluminador y dos sonidistas, con distanciamiento entre sí y sin contacto con el público.

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