2020-10-12

Chichiri, el calesitero que vende pelotas para subsistir

Durante varias décadas, llevar a los chicos a la calesita fue una clásica costumbre de las familias de Viedma y Patagones. En la era de las pantallas y la play station, Chichiri sigue apostando a los abrazos, las sonrisas y al compartir en familia. En plena pandemia se las rebusca para poder seguir a flote. Necesita ayuda.

A los 79 años, Héctor Oscar Chichiri tuvo que ingeniárselas para poder subsistir con tantos meses de inactividad producto de la pandemia de COVID-19. Sin poder funcionar, decidió emprender con la venta de pelotas inflables, para complementar la pensión mínima que percibe como jubilado.

“Yo le estoy eternamente agradecido a los vecinos y vecinas. No puedo pedirles nada. Pero me gustaría que alguien se acercara en forma oficial algún político a preguntarme si estoy bien, si necesito algo, si tengo agua o si me hace falta cualquier cosita”, sostiene.

Quienes lo conocen destacan su enorme corazón y el gran compromiso con las familias, pero fundamentalmente con los niños. Durante varios años llevó su parque a Patagones, pero desde hace tres temporadas apuesta al balneario capitalino. También participa de las Expo IDEVI.

Padres y abuelos resaltan su figura, su compromiso con la infancia y el núcleo familiar. “Siempre les regala algo, golosinas, un juguete o una vuelta más. Chichiri es un gran tipo. Lo conozco desde chico, porque mis papás me llevaban a la calesita, y ahora yo llevo a mis hijos”.

En tiempos de teletrabajo, zoom, televisión satelital y miles de apps de juegos, el calesitero sigue apostando a sus caballos de madera, a ese avión de fibra de vidrio, naves espaciales y la codiciada sortija. El futuro es incierto para parque de diversiones “Baby Park” que se encuentra ubicado cerca de la calle del principal acceso al balneario El Cóndor, a 30 kilómetros de la capital rionegrina.

La calesita es un punto encuentro, la tradición no se pierde y esto es sano. Varias generaciones pasaron por la plaza. Una vuelta es un regreso al pasado, una conexión única de abuelos y nietos. Una costumbre de viedmenses y maragatos. “Una vuelta más”.

En 1957 Héctor construyó su propio parque en Viedma. Durante muchos años recorrió la provincia y llegó a la Región Sur, donde su paso se volvió inolvidable.

Lejos de las sonrisas de los más pequeños, ahora lucha contra una pandemia que lo obliga a reinventase. Vende pelotas inflables por $200. En las redes sociales, los propios vecinos iniciaron una campaña solidaria para acompañarlo: “Ayudemos a Héctor; si vas a pasar el día al balneario El Cóndor no te olvides que el parque Baby Park está en una situación complicada, pero la venta de pelotas inflables infantiles lo ayuda  a salir adelante. Si podés colaborar, contactate al teléfono 2920-272864”.

La primera calesita argentina, fabricada en Alemania, se instaló entre 1867 y 1870 en el antiguo barrio del Parque, donde hoy se encuentra la plaza Lavalle. El origen de este entretenimiento es turco, y fue introducido en Europa gracias a las Cruzadas. En un principio fue un divertimiento de la nobleza y de los adultos, pero con los años se volvió popular. La palabra "calesita" deriva del italiano garossela, que significa "pequeña guerra".

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