La cuarentena de Nilda
Como Amelia Bence, con unos ojos que no se olvidan, así es Nilda Nervi de Belloso. Una mujer grande que pasa sola en su casa esta cuarentena. Y lo hace así por elección.
Es curioso, la mayoría de las personas grandes prefirieron quedarse en sus casas aunque fuera en soledad. Podría pensarse que son más fuertes de lo que uno supone.-
“En esta casa he visto partir a mi padre, a mi mamá y a mi esposo” dijo que aunque le ofrecieron pasar esta cuarentena con alguna de sus hijas, Nilda prefirió quedarse en casa.
Nilda fue Defensora del Pueblo de Río Negro cuando era tan inusual que las mujeres ocuparan cargos importantes que ni siquiera llamó la atención. Fue una hormiguita allí. Trabajó sin descanso. Con modestia. Después de ella ¿cómo no pensar en mujeres para las Defensorías?
Tiene una conversación agradable, interesante. Apunto algo que dice sobre el rol de las Defensorías pero luego me habla sobre el feminismo. Busca fundamentación histórica. Su progresismo tiene racionalidad. También tolerancia.
Hija de inmigrantes, dice “los he visto arañar la tierra” y asegura que “cascotes eran”, después comparte que “la tierra nunca te traiciona” y uno piensa que ha pasado mucho tiempo sin embargo al escucharla advierte que Viedma no ha terminado de construirse, que la capital histórica de la Patagonia todavía es un proceso, aún es posible tocar las manos de quienes la levantaron.
“La política ya no me interesa” y nadie podría creerle semejante aseveración a esta mujer que fue parte del entramado político que gestó la democracia rionegrina.
Seguramente el paso del tiempo, algunos sinsabores, el corazón….”hay un hilo conductor…de oro…que nos une por nuestra forma de ser” y de inmediato se pregunta “¿qué tiene que ver una ficha de afiliación?”
Tal vez la historia de desencuentros entre los argentinos se mida diferente con el paso de los años, “los partidos (políticos) son necesario pero no es justo esto de la ficha”
Nilda habla de los hijos. Nilda habla de los nietos. Nilda habla como si quisiera que todas las disputan cesaran, como si la vida le hubiera enseñada a separar y a apreciar lo que realmente vale la pena.
La frase del final: “no pude sacarme una selfi, esta es la última con mis nietos, tratando de enseñarles a pescar, previa lección de armar la caña…..El bagre, enganchó suavemente y volvió a su casa….”