24 de Marzo, calles vacías
Madrugada del 24 de marzo 1976. Confusión. La calles casi vacías.
Diciembre con un pre golpe de Estado a cargo de la Aeronáutica había puesto en una suerte de pre aviso a muchos argentinos.
Otros no lo advirtieron y muchos prefirieron pensar que no sería tan dramático. Aún con los cadáveres que habían flotado en el Mapocho, en Chile. Aún con el Estadio.
Aun así prefirieron creer que romper el orden constitucional era menos peligroso que la situación de violencia, de sangre con la que convivíamos.
Estado de sitio. Suspensión de las garantías constitucionales. Las detenciones ahora se producirían sin necesidad de asentar la información y de inmediato sobrevino el horror.
El golpe cívico militar con respaldo de amplios sectores religiosos, también tuvo sus héroes. Muchos de ellos hoy olvidados. Esos pocos que atravesaron las ciudades oscuras, sitiadas para presentarse en los tribunales con los Hábeas Corpus que podían ser la posibilidad de escapar a la muerte para muchos.
Hasta una guerra para tapar los horrores cometidos fue parte de la trágica historia de los argentinos.
Muerte y más muerte sobre toda clase de apremios hasta el punto culmine de la degradación total con una figura inédita hasta ese momento, la desaparición de personas.
Madrugada del 24 de marzo de 2020. Una pandemia nos acecha.
La Comarca está silenciosa. Una cuarentena que nos obliga a aislarnos para protegernos y proteger a otros.
Ojalá seamos mejores. Ojalá hayamos aprendido. Ojalá sepamos rendirle tributo a nuestra historia. Ojalá nos unamos, porque quienes vienen después de nosotros tienen derecho a la vida, porque vale la pena, porque podemos, este 24 de marzo, sirva la reflexión para ser mejores ciudadanos.
Por Claudia Beltramino, periodista.