2019-12-01

Miguel Hesayne, inflexible defensor de los más desposeídos

Su función al frente de la Diócesis trascendió límites geográficos y espirituales. Predispuesto a servir a creyentes y no, fue un factor determinante en la lucha que un puñado de obispos hizo en la dictadura.

Iba a cumplir 97 años el próximo 26 de diciembre.

Además, este 12 de diciembre cumpliría los 71 años desde su ordenación como sacerdote.

Decenas de personas se manifestaron ayer en las redes sociales, recordando su servicio en la comunidad, siempre cerca de los más desfavorecidos de la ciudad.

Pero su desempeño al frente de la Diócesis de Viedma trascendió los límites geográficos y espirituales.

Siempre predispuesto a servir a creyentes y no, fue un factor determinante en la lucha que un puñado de obispos hizo en las épocas más febriles de la historia nacional. En tiempos de dictadura, estuvo junto a las y los viedmenses en la búsqueda de sus familiares desaparecidos, reclamando y golpeando puertas ante el gobierno que ejerció el terrorismo como política de Estado.

Hesayne fue obispo en la ciudad por 20 años, y por su avanzada edad, en junio de 1995 decidió renunciar y volvió a radicarse a su ciudad natal Azul, donde se dedicó a la animación del Instituto Secular de los Cristíferos, que fundó junto a Beatriz Abadía,

Allí estuvo hasta su último día.

Su vida y su legado
Nacido el 26 de diciembre de 1922 en la ciudad de Azul, provincia de Buenos Aires, Miguel Esteban Hesayne fue ordenado sacerdote el 12 de diciembre de 1948 en el seminario San José de La Plata por Tomas Juan Carlos Solari, quien fue arzobispo de La Plata. 

En sus inicios como sacerdote fue destinado como cura párroco en lugares como Tapalqué, Veinticinco de Mayo, General La Madrid y Las Flores de la provincia de Buenos Aires. 

El papa Pablo VI, el 5 de abril de 1975, a sus 52 años designó a Hesayne como obispo de la diócesis de Viedma.

Al ejercer su cátedra pastoral en la Diócesis de Viedma , le tocó un tiempo crítico: la dictadura militar surgida el 24 de marzo de 1976. Fue una de las voces "atrevidas y valientes" que se encargó de denunciar, demandar y advertir sobre los aberrantes hechos que ocurrían; y se levantó en defensa de los derechos humanos, en un momento donde la palabra podía ser castigada con la muerte. 

Le tocó un tiempo crítico: Fue una de las voces atrevidas y valientes que se encargó de denunciar, demandar y advertir sobre los aberrantes hechos que ocurrían; y se levantó en defensa de los derechos humanos.

En tiempos de democracia, Hesayne tampoco se llamó a silencio. Por el contrario, elevó con fervor las banderas de oposición y resistencia a las políticas neoliberales, según entendía “solo generan marginados y mayor pobreza”. 

Su paso Viedma durante 20 años, dejó huellas en los viedmenses: tareas sociales solidarias, ayuda a los más vulnerables, defensa de los derechos humanos, reivindicaciones de justicia y contribución a la formación ciudadana y su profunda humanidad, su sencillez y su sincera modestia, sus dones de padre espiritual, sus valores éticos, morales y su coherencia.

El juicio a las juntas y su testimonio

Fue una de las voces más importantes de la jerarquía eclesiástica en darlo.

Expuso el 2 de agosto de 1985: “Quisiera exponer mi estado de ánimo en cuanto se inició mi vida episcopal, que coincidió precisamente con la fecha del comienzo del llamado Proceso de Reorganización Nacional, y mi estado de ánimo era el siguiente: el que vivía y vivíamos la mayoría de los argentinos, un estado de temor, un estado de ánimo de clamar por la paz, la paz nacional, y aunque personalmente no era partidario, ya entonces, de un gobierno militar, noté los primeros meses una especie de calma nacional, pero al mismo tiempo comencé a percibir, por noticias, por comentarios, por quejas, por algunas cartas, como que esa calma encerraba una tormenta muy honda, y concretamente la definí en una homilía. Este estado de ánimo, ya en julio de 1976 definí a ese, mi estado de ánimo, como un gran temor de que la energía que animaba a que nuestras Fuerzas Armadas y nuestras fuerzas de seguridad la llevaran tan firmemente que se convirtiera en la espiral de la violencia y por eso que en esta homilía, que para mí en cierto sentido es clave, porque lo dije delante de las autoridades provinciales de entonces, militares, marinos, yo advertía que si a la violencia que estábamos padeciendo se la pretendía extirpar con violencia, caeríamos indudablemente en el caos nacional, tanto más que la violencia de uno u otro signo no es ni humana ni cristiana”.

Misa en su honor


Este domingo se celebró misa en su memoria, encabezada por el actual obispo Esteban Laxague y el padre Luis García. Se exhibió una imagen de la llegada del papa Juan Pablo II a Viedma, recibido por Hesayne. 

Se recordaron sus grandes virtudes al frente de loa diócesis de Viedma. 

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