A un año de la tragedia que marcó para siempre a la comunidad
Las constantes sirenas que se escuchaban desde las 3 de aquel día, daban cuenta de la tragedia.
En el interior de una pieza construida en el patio de una humilde casa del barrio Zatti, seis chicos y sus padres, quedaban atrapados en una trampa mortal.
Un incendio de magnitud bloqueó la única salida, cuando la mayoría de ellos descansaban.
Solo el papá logró salir para buscar ayuda, e ingresó otra vez para sacarlos. Nada pudo hacer.
Y fue llevado al hospital con el 80 por ciento de su cuerpo quemado.
Adentro estaba el resto de su vida, su familia: Débora Huayquillán, de 27 años, y sus seis hijos: tres mujeres y tres varones. Guadalupe Luján Sanzana, de 12 años; Ayelén Sanzana, de 11; Natacha Sanzana, de 7; Félix Sanzana, de 5; Yahir Sanzana, de 3 y Maximiliano Sanzana, de tal solo 1.
Fue la manifestación más amplia y dolorosa del déficit habitacional que pone en riesgo vidas y destruye familias enteras.
Apenas tres días después, en la madrugada del 11 de noviembre, en un centro de alta complejidad de la ciudad de Córdoba, Jonathan Sanzana no resistió a la gravedad de sus heridas recibidas cuando intentaba salvar las vidas de sus seis hijos y de su esposa.
Murió minutos después de la 1 de ese día domingo.
Más allá de que su fallecimiento profundizó el dolor en una familia destruida y una comunidad asolada por la tragedia, fue un alivio. Jonatan se iba con su familia, a aquella que intentó salvar entregando su propia vida.
Este viernes habrá homenajes. A las 8 en la Escuela Primaria 200 habrá una suelta de globos, y a las 9 en el Galpón Amarillo una recordación con la construcción de u mural.