2019-09-05

La sudestada y las crecidas dejaron en evidencia la falta de previsibilidad 

En el espigón de Playa Bonita el segundo puente fue arrastrado por la fuerza de la marejada.

Las sudestadas del lunes y martes trajeron aparejadas fuertes crecidas del mar, que a su vez provocaron un inusual crecimiento del río y el ingreso de sus aguas a los sectores poblados.

Esta situación se observó en al menos tres puntos crí­ticos en  Viedma: En el ba­rrio de ‘Los Ferroviarios‘ donde unas pocas familias debieron ser auxiliadas por el ingreso de agua a sus ca­sas; en la avenida Costane­ra entre Saavedra y 25 de Mayo, el agua ingresó por las bocas de tormenta y provocó anegamientos que obligó a la Municipalidad a cortar el tránsito en varias cuadras; y en el sector poblado lindante a la ex Ruta 3 cercano a la toma del IDEVI, donde a raíz de un marcado desnivel el agua avanzó hasta unas pocas viviendas.

En todos los casos y se gún se informó, la Munici­palidad asistió con maqui­naria vial y personal de las áreas de Desarrollo Huma­no y de Defensa Civil.

Sin embargo, quedó en evidencia la falta de previsi­bilidad de los organismos oficiales que no informaron nada sobre la posibilidad cierta de que esto suceda, ya que tan solo un día antes se había registrado una cre­cida que por apenas centí­metros no avanzó hacia los sectores urbanizados.

En El Cóndor la situación no fue menos compleja: El avance del mar sobre la costa fue notable y pese a ser característica del balne­ario las extensas playas es­tás quedaron absolutamen­te cubiertas.

El agua ingresó por las bo­cas de tormenta e inundó una amplia zona de la aveni­da Costanera, y en su decli­ve continuó hasta sectores bajos provocando anega­mientos completos en ca­lles internas.

Afortunada­mente no hubo inundacio­nes en los domicilios.

En la zona de la primera bajada El Faro, la rampa de descenso de vehículos quedó completamente destrui­da.

El agua barrió con parado­res y estructuras de madera que permanecían desde el verano.

Acontecimiento particular se vivió en el espigón de Playa Bonita. Allí el segun­do puente que conecta el acceso con la roca más grande, fue arrastrado por la fuerza de la marejada que tuvo lugar el pasado mar­tes.

Las pasarelas y puentes habían sido inauguradas en el verano de 2017, y hace apenas unos meses un de­rrumbe del acantilado y posterior arrastre de pie­dras, barrió con el primero de los viaductos. 

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