La importancia de diagnosticar a tiempo el síndrome de Ménière
Según la Organización Mundial de la Salud en la actualidad hay más de 466 millones de personas con pérdida de audición discapacitante y se estima que para 2050 que el 10% de la población global sufra pérdida de la audición.
Una de las causas de este déficit auditivo es el síndrome de Ménière, un trastorno en el oído interno que provoca episodios de vértigo y mareos, además de reducir la capacidad auditiva.
"Esta patología suele afectar un solo oído y puede manifestarse a cualquier edad, aunque suele darse al comienzo de la etapa adulta o a mediana edad, entre los 40 y 60 años. Es considerada una enfermedad crónica aunque existen diversos tratamientos que alivian sus síntomas y reducen el impacto de la misma en la vida de quien la padece", explicó el jefe del Departamento de Neuro-otología de Ineba, Sergio Carmona.
El especialista detalló que "si bien fue descrita por Prosper Ménière en 1861 con los síntomas que ahora se conocen como acúfenos (zumbido en el oído afectado), disminución de la audición y episodios de vértigo que duran de minutos a horas; como en el caso de muchas otras enfermedades no sabemos exactamente qué la causa. Lo que sí sabemos es que el oído interno retiene líquido -lo que se conoce como hydrops- y esto puede derivar en este síndrome".
En cuanto a los síntomas y signos que pueden dar indicios al paciente de sufrir esta enfermedad, se identifican los siguientes:
Disminución de la audición: al comienzo puede ser un síntoma que aparezca y desaparezca para luego generar una pérdida permanente.
– Vértigo: episodios que se presentan de manera espontánea por los cuales uno siente que gira, los cuales pueden durar de 20 minutos a varias horas.
– Acúfenos: sensación de escuchar silbidos o zumbidos en el oído.
– Sensación de tener el oído tapado: por presión o congestión auditiva en el órgano afectado.
Consulta y tratamiento
"Esta enfermedad es el modelo de enfermedad neuro-otológica porque afecta a la audición con secuelas que pueden ser devastadoras, produciendo vértigo en forma inesperada y, en algunos casos, caídas abruptas que pueden dañar otras partes del cuerpo del paciente", opinó Carmona.
Para diagnosticar y tratar esta patología, lo que se recomienda es consultar con un neuro-otólogo, un especialista dentro del campo de la Neurología que estudia el funcionamiento normal y los trastornos del equilibrio y que tiene una comprensión profunda de la enfermedad y puede guiar al paciente por sus distintas etapas.
"Es importante destacar que hoy hay tratamientos eficaces que comienzan con pasos sencillos como son realizar una dieta con poca sal para evitar la retención de líquidos, tener una buena hidratación y tomar medicación -betahistina- en dosis adecuadas. Con esta combinación de factores se logra un control del 70% de los cuadros", resaltó Carmona.
De no resultar este tratamiento, hay otras alternativas. Se pueden utilizar métodos transtimpánicos -que constan de colocar una droga en el oído a través del tímpano mediante un procedimiento simple, no lesivo, que se hace en consultorio- y que logra un control del 90%.
Solo en casos muy extremos una persona puede precisar un tratamiento quirúrgico, aunque una de las principales complicaciones que acarrea este síndrome es el trastorno de ansiedad que puede generar en el paciente, que de forma súbita sufre vértigos y caídas que impactan en su calidad y ritmo de vida.
"Un diagnóstico precoz y un tratamiento eficaz previenen esta situación y le permiten a las personas que sufren esta enfermedad hacer una vida completamente normal", concluyó el neuro-otológo.
Vértigo y mareos
Vértigo y mareo constituyen una experiencia humana frecuente y causa muy común de consulta médica, afectando -según diversos estudios- a aproximadamente a entre el 20% y el 30% de la población mundial.
Si el dato se traslada a la Argentina, alrededor de 10 millones de habitantes padecerán estos síntomas en algún momento de su vida.
"Son más habituales en mujeres, en una proporción aproximada de tres por cada hombre. Pueden aparecer incluso en niños, pero su prevalencia es notablemente mayor en los adultos a partir de los 65 años, incrementándose aún más luego de los 80 años. En este grupo etario de adultos mayores, uno de cada tres padece mareos", explicó la médica del servicio de Otorrinolaringología del Hospital Italiano Marina Rosende (MN 102.372).
Al hablar de mareo y vértigo, hay que aclarar que ambos son síntomas y no enfermedades. Las causas más frecuentes son las alteraciones del oído interno y neurológicas.
La especialista aseguró que "cuando se les pregunta a los pacientes qué es lo que sienten, les resulta muy difícil responder y pueden utilizar diferentes términos o descripciones como, por ejemplo, sensación de flotación, la cabeza vacía, llena o pesada, inestabilidad al caminar, sensación de que se van a desvanecer, de que las cosas giran, desmayo y miedo a caer, entre otros".
Se define mareo como una percepción anormal o alterada de la orientación espacial, pero sin sensación de movimiento (un ejemplo sería sentir la cabeza vacía), en cambio, el vértigo es aquella en donde el exterior "se mueve" o en donde la persona siente que se mueve sin que en realidad esto esté ocurriendo y, habitualmente, es en forma de giros.
Inestabilidad, en tanto, es la sensación de no estar equilibrado al caminar, como si se estuviera alcoholizado.
Tras destacar que "estos síntomas se pueden presentar aislados, como ataques recurrentes o padecerse de manera crónica", la especialista ahondó: "Su impacto es muy importante tanto en salud pública como en la vida social y laboral del paciente. Genera restricciones en la cotidianeidad y es causa de la pérdida de autonomía e independencia".
Sufrir estos síntomas se considera un gatillo para la aparición de trastornos psiquiátricos como ansiedad (28%), ataques de pánico (12%) y fobias (9%).
"La medicina es una ciencia probabilística, razón por la cual, hablar de vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB) es referirse, sin lugar a dudas, a la causa más frecuente de vértigo en el mundo -puntualizó Rosende-. El VPPB es el desorden vestibular (parte del oído interno encargado del equilibrio) más frecuente. Se estima que una de cada tres personas en el mundo lo padecerán al menos una vez en su vida".
Fuente: Infobae Salud