Se cumplen 32 años de la visita del papa Juan Pablo II a la ciudad de Viedma
Por Silvano Eric Rosso
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
Fotos: Jorge Ojeda
Se cumple este domingo 7 de abril el trigésimo segundo aniversario de la histórica visita que el entonces papa Juan Pablo II realizó Viedma, en el marco de la gira papal por el país, la segunda y última que un Sumo Pontífice hizo a la Argentina, muy a pesar que el actual sea nativo de estas tierras.
Una multitud, contabilizada en decenas de miles, con presencia de vecinos y vecinas allegados de distintas ciudades de la Región Patagónica, se dieron cita en el aeropuerto Gobernador Castello, no solo para recibirlo, sino también para saludarlo y escucharlo.
Se trató de uno de los eventos más convocantes de los que se tenga memoria en la historia de la ciudad.
El obispo emerito Miguel Esteban Hesayne, se encargó de recibirlo, y fiel a su destino, aprovechó la ocasión como ya lo había hecho antes para denunciar las violaciones a los derechos humanos que en este país sucedieron. Junto a Hesayne, Jaime de Nevares, entonces obispo de Neuquén, también denunciador de las atrocidades que en nombre del Estado se produjeron en la etapa más oscura de la historia nacional.
El Pontífice polaco entonces recorrió 10 ciudades del país en 6 días, desde el 6 al 12 de abril de 1987.
Su primer viaje había sido en 1982, y su llegada respondía a la necesidad de poner fin a la guerra de las Islas Malvinas.
Sin embargo, la visita más recordada es la siguiente, recordada por los habitantes de Buenos Aires, Bahía Blanca, Viedma, Mendoza, Córdoba, San Miguel de Tucumán, Salta, Corrientes, Paraná y Rosario, que fueron las ciudades visitadas por Juan Pablo II.
Viedma

Cerca de las 14 el avión que lo transportaba aterrizaba en Viedma, y se ponía en posición para embarcarlo nuevamente a otro destino.
Se daba cuenta así que la visita iba a ser extremadamente corta.
En ese día, Juan Pablo II tuvo un especial reconocimiento a la evangelización salesiana que, desde Viedma, se irradió hacia toda la Patagonia.
Tuvo especiales palabras de aliento hacia los mapuches y los pobres.
‘Siento una gran alegría por haber podido venir hasta Viedma, centro de irradiación evangélica en la dilatada región patagónica, para manifestar el amor del Papa por todos y cada uno de vosotros‘, había dicho el pontífice después de descender del avión que aterrizó en el aeropuerto Gobernador Castello, y dirigirse en el papamóvil hasta el humilde escenario que se había montado a pocos metros de la pista de aterrizaje, recorriendo un improvisado sendero y recibiendo el caluroso saludo de las miles de personas que se habían congregado en el lugar para aclamar la presencia del ilustre personaje.
‘Vosotros, amadísimos hermanos, sois los continuadores de una magnífica tradición evangelizadora y misionera, que desde hace poco más de un siglo, se ha ido desarrollando admirablemente en estas tierras, gracias al constante c el informeelo apostólico de los salesianos, unido al de las Hijas de María Auxiliadora‘, expresó Juan Pablo II en aquella oportunidad.
Dijo entonces: ‘La implantación de la Iglesia en Patagonia está ligada a la actividad incansable y a la abnegación de aquellos misioneros, hombres y mujeres, que dejaron su patria para venir a predicar el Evangelio y dar vida a numerosas obras de educación, de asistencia social, de promoción humana y cristiana‘.
‘Entre ellos, no puedo menos de recordar a monseñor Juan Cagliero, primer vicario apostólico de la Patagonia Septentrional, y a monseñor José Fagnano, primer prefecto apostólico de la Patagonia Meridional, la Tierra del Fuego y las Islas Malvinas. Doy gracias al Señor, con mucha emoción, por la entrega y dedicación de aquellos hombres y mujeres, que fueron los colaboradores de Dios en hacer realidad la visión profética de San Juan Bosco: la evangelización de la Patagonia‘, detalló.
La inclusión de Viedma en las varias localidades que visitó el papa no fue casual.
Un año antes, también en el mes de abril, el entonces presidente Raúl Alfonsín había anunciado el traslado de la Capital Federal a esta ciudad, por lo cual la presencia del sumo pontífice cobraba relevancia, más allá de la destacada acción de los primeros misioneros salesianos que el propio papa se encargó de destacar.
‘Viedma fue uno de los centros desde donde se impulsó aquella primera acción misionera‘, dijo.
Agregó: ‘Desde esta misma ciudad os animo a seguir dando cumplimiento al mandato misional, propio de la Iglesia, de propagar la fe y la salvación de Cristo, con la mirada puesta, en primer lugar, en todos los habitantes de estas tierras, pero sin olvidar al resto de vuestros hermanos argentinos e incluso al mundo entero, tan necesitado de la Buena Nueva‘.
Mapuches y Ceferino

‘De modo especial deseo dirigir mi saludo en este día a los queridos hermanos y hermanas mapuches y a todos los descendientes de los primitivos habitantes de la Patagonia. Dad gracias al Señor por los valores y tradiciones de vuestra cultura, y esforzaos en promoverla, al mismo tiempo que os empeñáis por avanzar en todos los aspectos de vuestra existencia‘, expresó.
Los mismos integrantes de la comunidad mapuche de entonces se habían encargado de subir al precario escenario que se había montado en el aropuerto, para entregarle un poncho al papa con atributos del pueblo.
Había agregado Juan Pablo II: ‘A todos los que padecéis necesidades mapuches, emigrantes, y tantos otros en el campo y la ciudad quiero manifestaros mi particular afecto y recordaros que sois vosotros mismos los primeros responsables de vuestra promoción humana. No os dejéis llevar por el desánimo y la pasividad. Trabajad con empeño y constancia por obtener las condiciones del legítimo bienestar para vosotros y vuesy por participar cada vez más en los bienes de la educación y la cultura‘.
También hubo tiempo para mencionar el paso de Ceferino Namuncurá: ‘Con alegría recuerdo que ya han pasado cien años del nacimiento de vuestro joven hermano Ceferino Namuncura. Mi presencia hoy aquí quisiera que tuviera este sentido para vosotros: el Papa estará siempre a vuestro lado; ojalá nuestro Padre del cielo os conceda un permanente bienestar, en particular a vuestros niños‘.
Tiempo después el 11 de noviembre de 2007, su sucesor, el Papa Benedicto XVI, se encargaba de beatificar al joven mapuche nacido en Chimpay.
Artémides Zatti

Aunque no hay registros oficiales, se asegura que la visita del Papa Juan Pablo II a Viedma fue aprovechada para impulsar la causa de la beatificación de don Artémides Zatti, el enfermero santo de la Patagonia, de proveniencia salesiana.
El trámite ya se había iniciado 10 años antes, pero no lograba avanzar en las más altas esferas del Vaticano.
Fue el propio papa Juan Pablo II quién 15 años después, el 14 de abril de 2002, ya muy enfermo, lo beatificada.
“El Hermano Artémides Zatti vivió su vocación salesiana en comunidad consagrándose a los enfermos especialmente a los pobres en la ciudad de Viedma”, había dicho el Papa entonces, con voz entrecortada, muy distinta a la pronunciada en esta ciudad capital varios años antes.