Trabajadores municipales se endurecen, asisten al paro y exigen rever el incremento salarial
Tal como estaba previsto desde la semana pasada, se iniciaron medidas de fuerza en la Municipalidad de Viedma, como consecuencia de la falta de acuerdo entre el gremio de mayor representación de los trabajadores -SOYEM- y el Poder Ejecutivo, por el incremento salarial dispuesto que consideran insuficiente.
Cabe recordar que el Ejecutivo avanzó con la implementación del aumento salarial, a partir de la firma de un acuerdo con el gremio de menor representatividad -UPCN-.
Fue por ello que desde el miércoles se mantienen las medidas de fuerza; y lo de ayer fue la realización de un paro total de actividades que, a decir del gremio SOYEM, tuvo una importante aceptación.
En tanto, desde el Ejecutivo ratifican que la prestación de los servicios se pudo realizar con normalidad, al tiempo que aseguran tener las puertas abiertas en la Mesa de la Función Pública para retomar el diálogo y encarrilar la relación.
El pasado viernes, la asamblea de trabajadores resolvió rechazar la última oferta del Ejecutivo.
Sin embargo, el gremio UPCN, con menor cantidad de afiliados, aceptó y firmó el acta de la Mesa de la Función Pública, por la cual se procederá a pagar la diferencia a partir de esta semana que se inicia.
El incremento representa un 22, 41 por ciento de incremento salarial.
El secretario de Hacienda de la Municipalidad Hernán Perafán destacó ese acuerdo y remarcó que el aumento a realizar incluye el 3 por ciento de enero, y tendrá un impacto del 26 por ciento en el primer aguinaldo.
Destacó además que la negociación no se detiene sino que “hay fecha para tratar la pauta salarial para el segundo semestre”.
“No solo hay aumentos al básico, en una seguidilla, sino también hay valores del salario familiar por hijo y aumentos en las bonificaciones funcionales, además del pago de una suma fija para cada uno de los empleados”, explicó.
Agregó: “El que no cumpla con la prestación de los servicios, no le corresponde percibir el haber”. Esto implica que se descontarán las horas y los días no trabajados a aquellos que adhieran a la medida de fuerza.