2019-03-08

Cruzan la ruta evitando usar los puentes: un riesgo innecesario

Es fácil observar a diario como personas toman el atajo más corto, pero el más peligroso; que es cruzar directamente la doble vía, sin hacer uso de los puentes.

La tragedia ocurrida en la tarde noche del pasado martes, por la cual un joven trabajador perdió la vida al ser embestido por un vehículo cuando intentaba cruzar la ruta Nacional 3, puso en evidencia el poco uso que se hacen de los puentes peatonales colocados hace ya más de cuatro años.

 

Y también la utilidad equivocada que le dan otros: como por ejemplo, el paso en moto por esos puentes donde solo deben circular individuos de a pie.


Son muchas las personas que a diario cruzan la ruta nacional 3, pero no lo hacen por estas estructuras que fueron construidas y colocadas en esos lugares, justamente para eliminar el peligro que significaba antes, atravesar la vía para llegar a las escuelas, universidad, lugares de trabajo o la propia vivienda.


Lamentablemente, es fácil observar todos los días como personas, solas o acompañadas, y hasta con niños en brazos o empujando un carrito de bebé, toman el atajo mas corto, pero el más peligroso; que es cruzar directamente la doble vía, teniendo que esforzarse más de la cuenta para sortear el alto guardarraíl.


En la noche de este martes, un muchacho quiso cruzar la ruta de un lado al otro y un automóvil Chevrolet Astra lo embistió de lleno provocándole la muerte en el acto.


El luctuoso hecho sucedió a la altura del complejo deportivo Goliat.


Esa misma noche. y minutos después de habilitarse el tránsito, otras personas hacían lo mismo, y a la fecha se sigue observando el poco uso que hacen muchos de los puentes peatonales, inaugurados diciembre de 2014, uno a la altura del colegio Paulo VI, y el restante en línea a la calle 9 de Julio en el barrio San Martín.


Paradoja del destino, el luctuoso accidente del pasado martes, ocurrió a escasos metros de uno de los puentes.}


Los puentes
Las estructuras, de unos 200 metros cada una y a una altura libre de 5,20, cuentan con dos rampas de acceso en cada extremo conformadas por una viga tipo doble “T” cuyos apoyos están materializados mediante columnas de hormigón armado. Además, como elementos de seguridad, cuentan con barandas metálicas y cerco antivandálico sobre la traza.


Algunos inconvenientes ya se han reportado, como la caída de una de las barandas en el acceso, cuando un niño se apoyaba con su bicicleta.
El menos sufrió fuertes golpes.
 

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