2019-03-02

Hartazgo de los comerciantes por ventas ambulantes ilegales

La competencia se torna desleal para quienes están dentro de la ley, ya que deben tributar altas cargas impositivas mientras que a su costado hay vendedores sin facturar.

 

Por Fernando Manrique
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Desde ayer y hoy que existen en el planeta las ventas ambulantes que pueden ser un elemento de sustento para miles de familias, aunque la situación se torna más compleja cuando hablamos de comercializaciones en negro que atentan contra quienes justamente están dentro de la ley.


Es que los comerciantes de a pie pueden desarrollar un emprendimiento siendo monotributistas, pero actualmente en la media general se ubican por fuera de las normas.


Los comerciantes que tributan a diario ven esta acción con malos ojos, ya que son varios los factores que están afectando a la actividad mercantil.


La inflación, la depreciación de sueldos que bajan el consumo, los tarifazos, las altas cargas impositivas, los alquileres... es larga la lista de golpes contra los negocios que no tienen espaldas para combatir tantos frentes.


Si a esto se le suman las ventas ilegales, que también son parte de la crisis actual, a los comerciantes “ahogados” se les está tirando un yunque más que un chaleco salvavidas.

 

“Los comerciantes estamos muy mal”

 

Walter Sequeira, presidente de la Federación de Entidades Empresarias de Río Negro, dialogó con nuestro medio sobre los perjuicios de la actividad comercial ilegal y dijo: “Es una problemática muy grande que está en toda la Argentina”, pero según detalló deben intervenir con Prefectura o Gendarmería para llegar a un secuestro de mercaderías.


Expresó en ese orden: “Si vos no tenés el acompañamiento de la Policía o de Gendarmería lamentablemente no se puede hacer nada. Nosotros insistimos muchas veces con la AFIP para que vaya a ver la procedencia de la mercadería y como es un delito federal lamentablemente es difícil que actúen”.

Sequeira reside en Las Grutas y sabe que las ventas ilegítimas son moneda de todos los días. Allí narró que varios vendedores de afuera “vienen todos los años, se instalan, venden todo en negro, los ves en las playas pero cuando vos hablas con la AFIP al no tenerlos registrados con razón social no actúa”.


“Si no vamos con fuerzas federales, que sean Gendarmería o Prefectura, no se puede actuar. La Policía local no puede hacer nada con esto, lleva su tiempo y la verdad con lo que está viviendo hoy la pequeña y mediana empresa más los comerciantes es un mal muy grande que está sucediendo”, amplió.


El fastidio de los comerciantes en blanco va en aumento porque ven que no hay justicia a la hora de trabajar: “Acá andan vendiendo paelleras, fuentes, vidrios, espejos, de todo, pero la presión tributaria es solamente para los que estamos legalmente instalados. Nos piden el Posnet, la puesta a tierra, diez mil cosas, pero a esta gente no le piden nada, andan como si nada y no le pueden hacer nada”.


Relató en el mismo sentido: “Los comerciantes estamos muy mal con esto, pero si no actúa a quien le corresponde siempre la presión va a ser para el comerciante. Vos fijate la cantidad de negocios que se están cerrando día a día, eso pasa porque a la presión tributaria le tenés que sumar la inflación, todo lo que es la luz, el gas y toda esta gente no paga nada, porque si los ves viven adentro de los campings. Lamentablemente, agarran una tabla con anteojos, salen, a veces se los quitan y al otro día vuelven a venir con un montón de anteojos”. 

 

“Falta que defiendan al comerciante”

 

 

Para Sequeira no hay condiciones claras para trabajar y la misma crisis en la que estamos inmersos llama a los ciudadanos a comprar productos más baratos, sin ponerse a pensar muchas veces de dónde salen.


En ese aspecto, consideró: “Falta que defiendan al comerciante, pero parece que hay una parte de la política nacional que no lo está entendiendo y ellos creen que con los 6 millones y medio de los contribuidores que hay van a seguir manteniendo al país. Pero día a día hay menos contribuyentes que están pagando, las pequeñas y medianas empresas hoy están pasando por un momento malísimo, todas están debiendo el 931 con tal de poder pagar los sueldos y pagar la luz y el gas para que no se lo corten”.


Marco Magnanelli, presidente la Cámara de Comercio de Viedma, comentó a Noticias que las normas son precisas pero lo que no existe son controles. “Yo no creo que falten reglas claras, porque las reglas son claras, hay leyes que hay que cumplir y que hay que llevarlas adelante. Una de las cuestiones principales es la falta de control. Cuando no hay un control suficientemente explícito ocurre la venta ilegal. La venta ilegal es un delito, porque hay cosas que no afectan a la salud, pero también se producen y se venden cosas que pueden tener efectos nocivos a la salud. Entonces, uno está entrando en un terreno bastante complicado”.


Magnanelli añadió: “En un emprendimiento hoy tenés un 40 y pico por ciento de carga tributaria sobre tus ingresos. Entonces, creo que es un combo que tiene estas patas, una alta presión tributaria y una falta de control”, aunque aclaró: “Hay ayuda para los emprendedores, no es tan complicado iniciar un negocio. Si bien tiene su burocracia como en todos lados, no es algo que sea imposible y está a la vista que hay un montón de comercios que están legalmente habilitados”.

 

La mirada de “déjenlos trabajar”

 

La posición de un grueso de la sociedad va precisamente en contra de la corriente de la legalidad, con la típica frase de “Déjenlos trabajar”.


Sequeira fue contundente sobre esa opinión: “Nosotros estamos totalmente en desacuerdo, si vos querés vender aunque sea hacete monotributista, pero no tienen ninguna intención de nada, de no pagar nada. Hay que priorizar el trabajo en blanco, más allá de que la situación sea mala hay que buscar la forma de cómo se puede lograr blanquear el trabajo. Nosotros estamos en contra de la venta ilegal, ahora si arman una feria donde venden el producto que ellos hacen está bien. Si viene una señora que hace ropa, es de ella, y la vende está bien porque es un producto artesanal. Ahora no puede ser que una persona que está vendiendo tomates venda bananas, kiwis, ¿de dónde saca las bananas y los kiwis?”


Magnanelli, por su parte, acotó: “El derecho a trabajar es un derecho de todas las personas. Pero no es tan difícil estar dentro de la ley. La venta ambulante per ce es una actividad lícita, honrosa, que mucha gente la puede desarrollar para su sustento. Nadie está en contra de eso. Ahora, si eso se realiza por fuera de la ley, por fuera de las habilitaciones, por fuera de los controles, ahí está el problema del comercio ilegal. Pareciera que los comerciantes se quejan porque un tipo hace tal cosa y la vende, la realidad es que si la ley es pareja para todos no habría ningún problema de que haya comercios ambulantes dentro de las normas establecidas”.


“Cuando pasan estas cosas de que alguien está trabajando en un nivel de subsistencia genera la empatía de la gente, porque se supone que la persona está trabajando para sobrevivir, pero es un hilo muy finito sobre el cual caminamos. Quien vende de forma callejera podría hacerlo dentro de las normas y podría hacerlo dentro de la ley si así lo quisiera”, recalcó.


Magnanelli, además, no quiso dejar afuera lo que pasa con las redes sociales. “Abrís Facebook y hay ventas de todo tipo, de ropa, de zapatos, de comidas, hay shoowroom que están totalmente por fuera del control de los entes estatales. Entonces, el emprendedor, el empresario que invierte como puede, paga sus impuestos y cuando ves esto te da un poco de bronca”.


“Es importante y no debe existir el mercado ilegal, pero creo que lo que se mueve por redes sociales como Facebook o Instagram es de una orden de magnitud mayor a los tres o cuatro puestos de ventas de CDs truchos que hay en Viedma. Yo creo que la cuestión que está pasando por debajo del radar es la venta de muchísimas cosas por Internet y cosas robadas inclusive. Ahí está el gran volumen”, aseveró el titular de la cámara empresaria viedmense.
 

Ya no hay estrategias que valgan 

 

 

 

El horno no está para bollos en cuanto a la economía nacional que repercute puertas adentro.


Sequeira mencionó que en los primeros dos meses de este año hubo una caída del consumo del 30 por ciento y “eso hoy se refleja en los comerciantes cuando dicen que hubo mucha gente pero cuando vos haces la balanza no te queda nada. Estrategias son las que sobran, pero no hay plata circulando en la calle, ahí tenés la problemática”.


Magnanelli siguió la misma línea y habló de una baja en las ventas de entre 10 y 15 por ciento a nivel local dependiendo del rubro. “Ya no hay estrategias porque llega a un punto en el que estás en un nivel de costos tan fino en el que no podés mantener las estructuras. Muchas veces parece una paradoja, porque se dice que si baja el consumo bajan los precios y llega un punto en el que el emprendedor pyme tiene un costo básico de sueldos, de alquileres, costos fijos y la única opción que le queda antes de echar a alguien o cerrar, es subir los precios para poder mantener los costos abajo”.


En conclusión, no es la primera vez que hacemos un informe sobre los golpes que sufren los comerciantes desde última época. No son antojadizos y por más que parezcan repetitivos hay que visibilizarlos porque muchos de los vendedores que se van a dormir pensando cómo seguir con esta pelea son quienes sacan a flote al país, la provincia o la ciudad.


Esperemos que se reviertan las complicaciones que tienen los hombres y las mujeres que no se resignan a cerrar las persianas, aunque en estos momentos no se ve luz al final del túnel.

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