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05/11/2026

“Es un regalo de Dios”: la emoción de una peregrina de Viedma a días de viajar para ver al Papa

El testimonio de una fiel de esta ciudad, que se prepara para vivir una experiencia de fe en Luján. Cómo se organizó el viaje, costos y logística.
El Papa León XIV vendrá a Argentina y hay una cargada agenda de actividades, con la presencia de varios viedmenses. Foto Web.
El Papa León XIV vendrá a Argentina y hay una cargada agenda de actividades, con la presencia de varios viedmenses. Foto Web.

Tiene 64 años, llegó a Viedma desde Santiago del Estero en 1982 y encontró en la Iglesia un camino que transformó su vida. Ahora viajará como voluntaria de Cáritas para participar de la misa en Luján. En diálogo con NoticiasNet, la peregrina Olga Salvatierra contó cómo se prepara, qué recuerdos conserva de la visita de Juan Pablo II y por qué considera que este viaje no tiene precio.

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En conversación con este portal, contó: “Tengo muchas sensaciones cada vez que se acerca el día. Esto es algo que se escapa a todo lo que vamos viviendo desde la Iglesia. La verdad, mucha emoción. Estamos esperando ese reencuentro, aunque sea estar en el lugar. No sé si vamos a estar cerca o lejos, pero estar ahí creo que es algo que te llena de mucha emoción”.

Salvatierra viajará desde Viedma como parte de una delegación de voluntarios de Cáritas. El grupo integra una comitiva de aproximadamente 20 personas que participará de la organización y el servicio durante la actividad. A su vez, estimó que entre Viedma y Carmen de Patagones podrían viajar unas 50 o 60 personas, a las que se sumarán peregrinos de otras localidades de la provincia.

“Es un regalo de Dios porque es un privilegio estar cerca, algo que nunca hubiéramos pensado”, manifestó.

Una historia de fe que comenzó en Viedma

Olga llegó a Viedma en 1982, procedente de Santiago del Estero, junto a sus padres y hermanos. El desarraigo y las dificultades de comenzar una nueva vida marcaron sus primeros años en la ciudad.

“Había perdido el eje de la espiritualidad, siendo que lo viví desde muy chica, desde joven. Viví muchas cosas lindas en el norte, porque la fe en el norte es muy fuerte”, recordó.

Su regreso a la Iglesia comenzó cuando uno de sus hijos le pidió tomar la primera comunión. Ese momento despertó nuevamente una experiencia espiritual que, según contó, había quedado relegada durante mucho tiempo. “Ahí volví a sentir el ardor en mi corazón. Volví a sentir el Espíritu Santo que me volvía a decir: ‘Acá te estoy esperando’. Para mí fue llorar y llorar y llorar, porque había estado muy alejada de Dios, fuera de sus caminos”, relató.

A partir de entonces comenzó a participar de las actividades religiosas, primero en la comunidad San Cayetano y luego en distintos espacios de oración y misión. Con el tiempo, sus hijos también se incorporaron a actividades de la Iglesia.

Sin embargo, hubo un momento que marcó especialmente su compromiso con los demás: la pandemia. “Me pegó muy fuerte. Pude sentir que gente venía y te dejaba una bolsita con alimento en la puerta. Fue muy duro ver toda esa realidad y como que eso me hizo salir de mí para poder brindarme al otro”, explicó.

De aquella visita de Juan Pablo II a un nuevo encuentro

Olga recordó que cuando vino el Papa Juan Pablo II a Viedma fue de casualidad, por una vecina

 

El viaje también tiene un significado especial por un recuerdo que Olga conserva desde 1987, cuando Juan Pablo II visitó Viedma. En aquel momento, todavía estaba alejada de la Iglesia, pero una vecina la invitó a caminar hasta el aeropuerto para participar de la bienvenida al Papa.

“Yo estaba lejos del camino de Dios y tenía una vecina que me dijo: ‘Va a venir el Papa, vamos a ir mañana caminando hasta allá, hasta el aeropuerto’. Me dejé guiar y pude estar en ese lugar”, recordó.

Aunque no logró verlo de cerca, la experiencia quedó grabada en su memoria. “No lo pude ver al Papa, pero sí estuve en el lugar. Fuimos caminando muy temprano, cantando, alabando a Dios. Estábamos lejísimos del palco, no se veía nada, pero fue una emoción muy grande”, contó.

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Con el paso de los años, aquella vivencia adquirió otro sentido dentro de su historia personal. “Yo creo que ahí empieza todo, porque a veces uno cree que tiene que estar cerca de la persona y, en realidad, el Espíritu Santo se derrama en todos los que abren el corazón para poder recibir esas gracias”, reflexionó.

Ahora, más de cuatro décadas después, se prepara para participar de una nueva convocatoria religiosa, esta vez desde otro lugar: como voluntaria y parte activa de la comunidad que acompaña a los peregrinos.

Un viaje organizado para servir

Marcadas expectativas por la llegada del Sumo Pontífice a la Argentina. 

 

La delegación de la que formará parte Olga tiene previsto salir desde Viedma el martes por la mañana. El traslado se realizará en micros y en caravana junto con otros grupos de Cáritas de distintos puntos del país.

El itinerario contempla pasar primero por un centro de organización en Buenos Aires, donde recibirán las identificaciones y los elementos necesarios para ingresar a los espacios previstos. Luego continuarán hacia Luján, donde el grupo patagónico tendrá alojamiento en una escuela para descansar antes de la misa del miércoles.

“Es muy distinto porque no nos podemos organizar solos, sino que desde allá nos organizan. Tenemos que ser obedientes. Es un trabajo arduo el que están haciendo todos los que están preparando en Buenos Aires para que nosotros podamos estar bien”, explicó.

La organización contempla controles de ingreso, pulseras, pecheras y códigos QR para identificar a quienes participarán del operativo. Una vez finalizada la misa, deberán esperar las indicaciones para salir del predio y emprender el regreso a Viedma durante la misma jornada. “Vamos a estar dentro de lo que es el predio de la misa. Es una bendición”, sostuvo.

En cuanto al costo del viaje, indicó que cada pasajero aportó alrededor de 250.000 pesos, que fueron abonando de manera progresiva para asegurar su lugar. También destacó que reciben colaboración para facilitar el traslado de los peregrinos que viajan desde distintos puntos del país.

“Nosotros vamos también en caravana y no vamos a cobrar, así que vamos también gasoleros, gasoleros”, comentó. Además, explicó que Cáritas recibe ayuda para cubrir el combustible de los micros, con el acompañamiento de YPF para que los grupos puedan llegar a destino.

Un mensaje de solidaridad y esperanza

Millones de personas recibirán al Papa León XIV y, por supuesto, habrá una fuerte presencia de viedmenses. 

 

Aunque sus hijos participan de distintas actividades de la Iglesia, Olga viajará sin ellos debido a cuestiones laborales. Lo hará junto a otros integrantes de Cáritas, con quienes compartirá esta experiencia que espera desde hace tiempo.

Para ella, el sentido del viaje va más allá de estar presente en una celebración multitudinaria. También representa una oportunidad para escuchar el mensaje del Papa y trasladarlo a la vida cotidiana.

“Yo creo que el mensaje del Papa va a ser muy central en esto de que nosotros podamos abrir los corazones, poder ser solidarios, dejar de vernos a nosotros mismos para poder sumar y ayudar al otro en todos los aspectos: desde escucharlo, acompañarlo e incentivarlo”, expresó.

Antes de despedirse, Olga dejó un mensaje para quienes no podrán viajar: “Que no bajemos los brazos, que confiemos en Dios y esperemos solamente en Él, y que seamos más unidos, que estemos unidos para poder salir adelante.  Las cosas de Dios no tienen precio. Una cosa es verlo por televisión y otra es estar con otra gente, en la misma sintonía”.

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