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28/10/2026

Volver a casa y crecer: la historia de un joven que encontró su lugar en el VMOS

Hugo Airalde encontró en el proyecto VMOS una salida laboral que no imaginaba. Después de irse a Viedma para estudiar Educación Física, pudo regresar a Playas Doradas, estar cerca de sus abuelos y construir su futuro.
Hugo Airalde en su lugar de trabajo, donde encontró un espacio para crecer laboralmente sin irse de Playas Doradas. Foto: gentileza
Hugo Airalde en su lugar de trabajo, donde encontró un espacio para crecer laboralmente sin irse de Playas Doradas. Foto: gentileza

Para muchos jóvenes que viven lejos de las grandes ciudades, terminar el colegio significa empezar a pensar en la partida. En busca de una carrera universitaria o de un trabajo, emigrar suele ser la única alternativa ante la falta de oportunidades en sus lugares de origen. Sin embargo, ese camino no siempre es el que eligen para toda la vida.

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En Río Negro, el desarrollo de nuevos proyectos productivos, como VMOS, comienza a abrir otras posibilidades en localidades que históricamente tuvieron una oferta laboral más limitada. Para algunos jóvenes, estas oportunidades significan algo más que conseguir un empleo: representan la posibilidad de quedarse, volver o proyectar su futuro cerca de casa.

Esa es la historia de Hugo Airalde, un joven de 21 años de Playas Doradas que encontró un camino que nunca había imaginado. Como tantos otros, al terminar el colegio viajó a Viedma para estudiar profesorado de Educación Física. Se estableció y también encontró un lugar en el básquet, jugando para el Deportivo Patagones.

La jornada laboral arranca a las 8:00 y termina a las 18:00. Foto: gentileza

 

Pero, aunque había comenzado una nueva etapa, había algo que le faltaba. Siempre había vivido con sus abuelos y los extrañaba. A la vez, la carrera que había elegido no terminaba de convencerlo. Cuando apareció la posibilidad de regresar a su pueblo, decidió aprovecharla.

“Allá (Viedma), además de estudiar, jugaba en el Depo Patagones. Ya en el segundo año tuve la oportunidad en Primera. Medio que se desarmó el equipo de U 21, que en ese momento yo tenía 19, pero era lo único que había, no había U 19. Venía jugando y entrenando mucho, pero el estudio no me estaba llamando mucho”, le contó a NoticiasNet.

La decisión implicó dejar atrás una parte importante de su vida, pero también abrió una nueva etapa. “Decidí pegar la vuelta…me dolió mucho dejar de jugar, pero al volverme conseguí trabajo y, de alguna manera, también sigo ligado al deporte, porque estoy como entrenador de chicos de 13 para arriba”, explicó.

La empresa en la que trabaja Hugo es la única que trabaja con drones. Foto: gentileza 

 

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Una oportunidad que llegó con el VMOS

El regreso a Playas Doradas coincidió con el inicio de una experiencia laboral inesperada. Hugo se incorporó al proyecto VMOS, primero desde la seguridad y, más tarde, en el área de topografía, donde encontró una actividad que hoy le interesa y en la que busca especializarse.

“Súper contento con lo que estoy viviendo. Sinceramente, trabajar en la topografía era algo que nunca me imaginé. Es muy loco cómo se dio, porque yo volví un viernes al pueblo de estudiar, estuve un año y medio estudiando profesorado de Educación Física en Viedma. Ya se conocía todo el proyecto VMOS, se estaba iniciando, y yo entré apenas llegué en una empresa de seguridad, en Prosegur”, dio a conocer.

“Algo muy loco que me pasó es que el primer día que yo arranco como vigilador también entra la gente de topografía, que me explica un poco cómo era el trabajo. Y lo loco fue eso, que terminé trabajando para otra empresa, para Grupo SIT (Servicios Integrales Topográficos)”, remarcó.

Las mañanas de frío, en medio del campo, se sienten mucho más. Foto: gentileza

 

Después de unos meses, recibió una propuesta que terminaría de cambiar su rumbo laboral. “Estuve tres meses trabajando y en ese tiempo me llamó nuestra coordinadora actual, me habló de la necesidad de contratar gente del pueblo y yo justamente estaba en Playa Dorada, así que fue por ese lado, pegó justito”.

Hugo comenzó a trabajar en el proyecto el año pasado y, desde enero de este año, se desempeña en el área de topografía. Su tarea consiste en inspeccionar los trabajos que realizan otras empresas y verificar que se ajusten a los planos establecidos.

“Cada empresa tiene su grupo de topografía y nosotros somos la inspección de ellos. Te doy un pantallazo rápido sobre lo que es la topografía, que es analizar el terreno, ver desniveles, objetos que van y constatar que todo quede de acuerdo a lo que dice el plano”, dijo.

En la empresa trabajan con elementos de presición. Foto: gentileza

 

El control es fundamental para que cada etapa de la obra avance de acuerdo con lo previsto. “Por ejemplo, la empresa Melicic también tienen topografía, acomodan bases en tal lugar. Después nos llaman a nosotros y vamos a medir, que todo esté de acuerdo a lo planos. Si es así, le aceptamos el trabajo y pueden seguir trabajando”, subrayó.

“Nosotros hacemos vuelos fotogramétricos con drones, que es algo que las otras empresas de topografía no hacen. Hacemos uno automosaico, que son muchas fotos superpuestas, una encima de la otra, de toda la obra. Eso genera, a través de un procesamiento de computadora que lo hace un cadista, y genera una foto grande de todo el proyecto, de toda la obra. Esto sirva para poder tomar dimensiones, estudiar el proyecto, cómo va avanzando”, reveló.

También trabajan con instrumentos de precisión y sistemas de posicionamiento que permiten controlar cada detalle. “Utilizamos estaciones con GPS, con satélites…todo para que las coordenadas estén en el punto exacto y en el momento exacto. Cada relevamiento es un dato que se ve en la computadora. Una vez ahí, los cadistas o ingenieros civiles miran los planos. En caso de encontrar irregularidades, se avisa y se toma una acción”, sostuvo.

La jornada laboral comienza a las 8 y termina a las 18. Trabajan de lunes a sábado, con el domingo libre, bajo un régimen de 21 días de trabajo y siete de descanso. “Hacemos 10 horas, como la mayoría de las empresas. Se trabaja de lunes a sábado, con el domingo libre. Nosotros trabajamos por régimen, hacemos 21 por 7 (se trabaja tres semanas y tienen una libre)”.

Dentro de la obra, las tareas varían según las necesidades de cada etapa. Además de los relevamientos y los vuelos, realizan controles de nivelación y asentamiento de los tanques de agua para comprobar cómo responden las estructuras a medida que aumenta el peso.

“Tenemos momentos, porque lo nuestro es la inspección. Vamos cuando nos necesitan, pero todo el tiempo hay trabajo, por el tema de los vuelos, también porque hacemos nivelaciones de los tanques y el asentamiento”, contó.

Y ejemplificó: “En este momento hay dos tanques, que son de agua, que terminaron de llenar. Nosotros íbamos a medir la nivelación y el asentamiento cada 25% que se iba llenando, como para ver si las chapas que recubren el tanque se van agrandando, si se va para abajo el tanque a medida que iba pesando más, eso es todo al milímetro”.

Hugo, monitoreando desde el aire a través de un drone. Foto: gentileza

 

Trabajar cerca de casa, el valor de pertenecer

Más allá de aprender una nueva actividad y sumar experiencia, hay algo que vuelve especial este trabajo para él: no tener que alejarse de su pueblo para construir un futuro. “Esto es un privilegio enorme. Toda persona que piensa en un trabajo, encima por régimen, es irse de casa. En mi caso, el privilegio de poder dormir en mi casa, ver a mis abuelos todos los días, más que agradecido. Yo estoy a media hora de mi lugar de trabajo”, describió.

Su historia también refleja una oportunidad que empieza a extenderse a otros jóvenes de la región. El desarrollo de estos proyectos puede abrir nuevas alternativas laborales para quienes, hasta hace poco, sentían que debían irse para encontrar su lugar.

“Este no va a ser el único proyecto. El proyecto que se viene tratando del gas va a dar mucho más trabajo. Está bueno, porque la gente de acá, que por ahí no tenía una salida o no tenía la oportunidad de irse a estudiar, esto es una ventaja”, mencionó.

“Hoy se están formando chicos porque se van a necesitar, ya exportándose el petróleo, se va a necesitar mucha gente que se quede. Es una muy buena oportunidad para chicos de mi edad, creo que es una muy buena salida laboral”, sentenció.

Mientras tanto, ya piensa en el próximo paso, ya que la experiencia le permitió descubrir un oficio que no estaba en sus planes. “En mi caso, quiero especializarme, porque hoy en día trabajo de esto y me gusta. El condimento de trabajar para un proyecto tan grande, más en mi pueblo, es un privilegio”, cerró.

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