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21/08/2026

La pasión que une a dos jóvenes ciegos: música, el deporte, y una lucha por conseguir trabajo y salir adelante

Una balada dio lugar a que confluyan unidos en un rumbo. Las trabas están presentes a diario. Luciano no consigue trabajo ante lo que considera al prejuicio de la gente, y a ambos se les hace cuesta arriba estar juntos.
La pareja y el teclado, el instrumento que los juntó. Foto NoticiasNet.
La pareja y el teclado, el instrumento que los juntó. Foto NoticiasNet.

Hay encuentros que cambian la forma de pelear por la vida. Hay casos en que está marcada por obstáculos que no siempre se ven a simple vista. Para una pareja de dos jóvenes ciegos, la discapacidad visual resulta un desafío constante, pero no logra apagar sus sueños.

Al contrario: la música, el automovilismo deportivo y el atletismo y el deseo de conseguir trabajo se han convertido en motores capaces de impulsar una historia de superación, amistad y esperanza para María Luz Cacho y Luciano Rodrigo Ríos.

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Ambos comparten mucho más que una condición. Tienen inquietudes, talentos y proyectos. También conocen de cerca las dificultades que enfrentan las personas con discapacidad cuando intentan acceder a un empleo, desarrollar su independencia o demostrar que sus capacidades van mucho más allá de sus limitaciones.

Aprendieron a desenvolverse en un mundo diseñado, en gran medida, para quienes ven. Se desplazan utilizando el transporte público, manejan herramientas tecnológicas con lectores de pantalla y participan en actividades que muchos consideran difíciles de realizar sin visión como el atletismo. Cada logro es fruto de la preparación, la perseverancia y una enorme capacidad de adaptación.

Sus potencialidades

Luz nació en Viedma en 1997 cuenta con 29 años. Desde los cinco años que comenzó a incursionar en la música, aprendiendo a tocar el piano y participando en los actos de colegio y peñas. El disparador fue el folklore dentro de la familia y era la cantante de su tío guitarrista.

La valentía y el talento de María Luz la impulsaron a romper barreras, demostrando que la discapacidad visual no es un obstáculo para lograr grandes cosas. A los 17 hizo pública su expresión vocal. En su carrera musical, tuvo la oportunidad de compartir escenario con reconocidos artistas como Nahuel Pennisi, Los Nocheros, Palito Ortega, Patricia Sosa o Los Auténticos Decadentes.

Incluso grabó un tema relacionada con discapacidad. Tiene otro talento. Hasta que su padre dejó el automovilismo, se desempeñó como una excelente copiloto de Rally leyendo el trayecto con el sistema Braille para guiar al conductor dentro de este tipo de exigencia competitiva.

Luciano nació en Moreno, provincia de Buenos Aires el 7 de junio de 2000. También a temprana edad, su familia descubrió sus dotes musicales. Estaba cerca de los seis años. Junto con la música, le apareció otra faceta: el fútbol para ciegos. Jugó en “Las Pirañas” de Avellaneda y llegó a entrenar con la selección argentina “Los murciélagos” hasta que su rodilla dijo basta. Viajaba en colectivo todos los días desde Moreno hasta Avellaneda y luego se quedaba practicando en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard). Luego volvió a la música y también le gustan los fierros al punto tal que tiene un cuatriciclo.

Desde hace un tiempo, se dedicó con el teclado a hacer composiciones musicales y participar en diversas bandas en esa zona bonaerense. Las composiciones fueron para reguetón, rap y cumbia, el género que más le dio de comer.

La balada que los unió

A fines de 2024 decidió buscar en las redes sociales una voz femenina que contrastara con el piano para la balada “Sin ti” que compuso. Ambos tardaron en el intercambio entre el envío y la devolución. Luego la comunicación fue más fluida “hasta que nos dimos cuenta que teníamos una cosa en común”, vinculada a sus características de no videntes, admitieron ambos ante NoticiasNet. Desde 2025 están juntos compartiendo un departamento en Viedma. Por amor, Luciano abandonó una diplomatura musical y se radicó en la capital rionegrina.

La valla más difícil: conseguir empleo

Aunque sus pasiones les permiten crecer y relacionarse, encontrar trabajo continúa siendo uno de los mayores desafíos. La búsqueda laboral puede convertirse en un proceso agotador, especialmente cuando las empresas desconocen las herramientas de accesibilidad o dudan de las capacidades de una persona ciega antes de conocerla.
“Yo tengo trabajo estable, pero Luciano no consigue”, apuntó Luz contabilizando a todo lo que han tenido que echar mano para poder sobrevivir en pareja como por ejemplo la venta de ropa y artículos de línea blanco.

Luciano sostuvo que “me enseñaron a no quedarme de brazos cruzados, pero no me quiero ilusionar con nada porque cada vez que presento un curriculum, me doy cuenta que hacen un bollo frente mío y lo tiran a un canasto”.

A veces, según lo que percibe en cuanto puerta toca timbre –pese a tener conocimientos de computación- “tienen prejuicios contra las personas ciegas, la gente piensa que darle trabajo a una persona como yo, es un estorbo, y a veces el mejor prejuicio es poner como justificativo que no me pueden tomar porque el lugar de trabajo tiene escalera. Y nosotros vivimos sin problemas en un departamento en primer piso con escalera”.

“Yo en Buenos Aires me levantaba a las seis de la mañana y volvía reventado a mi casa a las nueve de la noche. Evidentemente no conocen mi capacidad. Acá nos dicen que el cupo (por discapacidad) está completo, pero sabemos que no es así. Me he inscripto en cuanto programa laboral hay, pero no pasa nada, y ya no sabemos qué hacer”, concluyó.

El céntrico departamento parece un pequeño estudio de grabación. Foto NoticiasNet.

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