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19/08/2026

Descubren un perro momificado depositado sobre una pareja en una tumba de Egipto

Arqueólogos españoles revelaron un inédito hallazgo en Luxor que abre un debate científico sobre el afecto hacia las mascotas en la antigüedad.
Un equipo de arqueólogos de la Universidad de La Laguna (ULL) revolucionó las ciencias históricas al descubrir un perro momificado depositado cuidadosamente sobre los cuerpos de un hombre y una mujer. El hallazgo ocurrió en la tercera cámara de la Tumba Tebana 209 (TT 209), una estructura funeraria ubicada frente a la ciudad de Luxor que fue reutilizada de forma constante durante siete siglos. 

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La investigación, publicada en la revista especializada Frontiers in Environmental Archaeology, describe que el animal pertenece al período ptolemaico. Su ubicación exacta sobre las extremidades inferiores de la pareja humana llamó la atención de la comunidad científica internacional por representar una disposición espacial completamente excepcional en los registros del norte de África. 
 
Los directores del proyecto manejan dos teorías principales respecto al entierro del canino. “Podríamos estar ante una relación cercana entre determinados individuos y el animal, pero también ante una función específicamente ritual; ambas posibilidades incluso podrían no ser excluyentes”, detalló el bioarqueólogo Jared Carballo-Pérez, primer autor del estudio de la Universidad de La Laguna
 
La segunda hipótesis, planteada por el profesor de Egiptología Miguel Ángel Molinero Polo, sugiere que el animal pudo haber cumplido el rol de psicopompo, una entidad simbólica encargada de guiar las almas hacia el más allá. En total, las excavaciones en este sector de la necrópolis registraron dieciséis momias humanas, demostrando que los antiguos ciudadanos optimizaban los espacios funerarios disponibles a medida que las tumbas se saturaban. 
 
El análisis del yacimiento permitió comprobar que los nuevos enterramientos no se realizaban de forma caótica. A pesar de los siglos transcurridos y de sufrir inundaciones recurrentes, cada generación adaptó los nuevos depósitos respetando la presencia y la posición de los cuerpos colocados con anterioridad. Los científicos continúan analizando los restos óseos para determinar las condiciones de vida de los individuos que descansan en el lugar.