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18/08/2026

Salud en alerta en la Patagonia: ¿por qué los jubilados no tendrán atención médica el 24 de agosto?

Más de 300.000 afiliados en cuatro provincias se encontrarán con las puertas cerradas.
Detrás de la suspensión de 24 horas hay un número alarmante que las clínicas privadas ya no pueden sostener. Foto: Archivo.
Detrás de la suspensión de 24 horas hay un número alarmante que las clínicas privadas ya no pueden sostener. Foto: Archivo.

Un desfasaje económico silencioso llegó a su punto de quiebre. Más de 300.000 afiliados en cuatro provincias se encontrarán con las puertas cerradas en una jornada crítica que destapa la verdadera situación del sistema médico en el sur.

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Las clínicas y sanatorios privados de Neuquén, Río Negro, La Pampa y Chubut confirmaron la suspensión total de la atención a los afiliados de PAMI durante las 24 horas del próximo lunes 24 de agosto de 2026. La drástica medida impacta de lleno en la red prestacional de la región y deja en vilo a una masa de jubilados y pensionados que depende de estos centros para sus tratamientos.

El reclamo estalla tras meses de negociaciones infructuosas por el atraso de los valores prestacionales. Según informaron las instituciones médicas, los aranceles que abona la obra social estatal acumulan una pérdida del valor real del 75 por ciento frente a la inflación en los últimos dos años y medio, lo que representa un desfase abismal entre el 341 por ciento de inflación acumulada y apenas un 143 por ciento de aumento tarifario otorgado.

La gota que colmó el vaso recayó en las pautas fijadas para el corriente año. Desde el sector privado denuncian que PAMI solo comprometió un ajuste proyectado en un 6 por ciento real para 2026, el cual recién se cobrará efectivamente en octubre. Esta dinámica liquida la sostenibilidad de las empresas de salud, obligándolas a operar la mayor parte del año con valores congelados a precios del período anterior.

Frente a este escenario, los prestadores expresaron mediante un comunicado conjunto que no son quienes deben financiar el sistema, sino que simplemente reclaman aranceles razonables que permitan cubrir los costos operativos de los servicios. Remarcaron además que es su responsabilidad hacer pública esta situación para advertir sobre las graves consecuencias que se generan en la atención de este segmento tan vulnerable de la población.

El deterioro económico no es nuevo y ya venía manifestándose de forma progresiva. En los últimos dos meses se registraron restricciones en las guardias médicas, demoras en la recepción de derivaciones y la reprogramación de cirugías no urgentes. A este panorama se le suman los cupos y techos operativos que impone el propio instituto para las consultas ambulatorias, achicando todavía más el margen de atención para sus propios beneficiarios.

El conflicto adquiere una dimensión estructural si se considera que las empresas privadas involucradas sostienen más de 10.000 puestos de trabajo directos en la Patagonia y cubren la atención del 65 por ciento de la población regional.

A pesar de los constantes reclamos y del reconocimiento de la legitimidad de las demandas por parte de las autoridades de la obra social, la falta de soluciones inmediatas derivó en el corte total de actividades fijado para el 24 de agosto.

La medida de fuerza cuenta con el respaldo unánime de las principales instituciones médicas de la zona. En Río Negro suscriben Leben Salud, Sanatorio Juan XXIII, Policlínico Modelo, Hospital Privado Regional, Sanatorio San Carlos, Sanatorio Austral, Clínica Viedma, Clínica Roca, Clínica Central, Policlínico Privado, IMEPA, Clínica Cruz del Sur, Instituto Radiológico General Roca y Sanatorio Río Negro.

En Neuquén adscriben Clínica Pasteur, ADOS y Clínica Chapelco. Por su parte, en Chubut adhieren Clínica del Valle, Clínica San Miguel, Sanatorio de la Ciudad e Instituto Cardiovascular Rawson; mientras que en La Pampa acompañan Sanatorio Santa Rosa, Clínica Argentina, Clínica Modelo, Clínica Regional, Diagnóstico Integral Médico, Clínica Santa Teresita y Fundación Faerac.

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