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13/08/2026

“En mi casa sobra un plato”: el duro testimonio del padre de Mandagaray

Hoy se debatió el pedido de prisión preventiva contra los condenados y en la parte final habló el papá del joven que falleció en un curso COER.
La palabra de Antonio Mandagaray, padre del joven muerto en pleno curso COER. Foto: Vanesa Schwemmler para NoticiasNet.
La palabra de Antonio Mandagaray, padre del joven muerto en pleno curso COER. Foto: Vanesa Schwemmler para NoticiasNet.

Hoy se debatió el pedido de prisión preventiva contra los tres policías condenados por la muerte de Gabriel Mandagaray, el joven de 25 años que se ahogó en pleno curso del Cuerpo de Operaciones Especiales y de Rescate (COER), en abril de 2021 en Bahía Creek. El tribunal dispuso que Alejandro Gattoni, Maximiliano Vitali Méndez y Alfredo Nahuelcheo esperen la firmeza de la Corte Suprema con una tobillera.

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Antonio Mandagaray, padre de Gabriel, habló antes de la resolución frente a los jueces Carlos Reussi, Marcelo Álvarez e Ignacio Gandolfi. No utilizó términos jurídicos ni habló de recursos, cautelares o instancias de revisión. Habló de su hijo.

Al respecto, dijo: “Hemos llevado a cuestas la irreparable pérdida de nuestro hijo. A lo largo de estos cinco años he aprendido que la ley es como un río y la verdad flota por el medio de ese río. Ahí los pescadores de la defensa pescan lo que a ellos les conviene, pero ese río pasa por un puente donde hay tres personas sabias, como ustedes”, les dijo a los jueces.

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En torno a los condenados, enfatizó: “Siempre fueron delincuentes uniformados y no policías. Estos tres innombrables transitaron un período largo por la fuerza, siempre fueron delincuentes uniformados y no policías. Hace cinco años han tenido un staff de abogados, peritos idóneos y mi hijo hace cinco años que está esperando justicia en un cajón”.

Para Antonio, la discusión sobre el riesgo de fuga planteada durante la audiencia tiene una dimensión difícil de aceptar desde el lugar de la familia. “Mi hijo no tiene peligro de fuga. Mi hijo no pudo conocer a mi nieto por ser el hijo de un jefe, por envidia”, manifestó.

Su nieto, hoy de cinco años, aparece, así como una de las consecuencias más profundas que la familia siente desde aquella tragedia y calificó que lo dejaron “guacho”, sin poder conocer a su padre.

También remarcó que los condenados “tuvieron una sobredosis de película de acción ¿Qué tiene que hacer la Policía en el mar? Díganme si eso no es una locura. Ese curso era solamente para usar el uniforme que hoy usa cualquiera de estos asesinos. Mi hijo perdió la vida por ese uniforme que tanto amaba”.

Asimismo, subrayó: “Mi hijo vivió en comisarías, amaba el uniforme y sentía orgullo por sus compañeros. Hoy en mi casa sobra un plato, yo sigo esperando a mi hijo. Yo no vi al asesino ni al prejuicioso que estaba al lado mío y no vi el peligro que tenía mi hijo”.

“Estos hijos de puta lo mataron y siguen cobrando como policías siendo asesinos”, lanzó y pidió que los condenados finalmente purguen tiempo en prisión.

Finalmente, el juez Carlos Reussi, integrante del tribunal junto a Marcelo Álvarez e Ignacio Gandolfi, descartó la prisión preventiva, aunque dispuso la colocación de tobilleras para garantizar que los condenados permanezcan a disposición de la Justicia mientras continúa el proceso de revisión. La audiencia se desarrolló de manera presencial en la Sala Anexo de Viedma, con Nahuelcheo presente, Gattoni desde General Roca y Vitali Méndez desde Bariloche. Los padres del joven fallecido, Antonio Mandagaray y Adriana Fabi también asistieron a la sala.

El hecho

Todo comenzó el 12 de abril de 2021, a 40 kilómetros de Bahía Creek, donde los instructores y el coordinador Alejandro Gattoni hicieron ingresar a los cursantes en un estanque de agua para luego iniciar la caminata hasta la playa en la que acamparon hasta el día siguiente.

En ese marco, los cadetes padecieron “excesivo desgaste físico y psicológico que les generó heridas en los pies, las manos y complicaciones psicológicas”.

También fueron obligados a soportar prácticas humillantes como “orinarlos, colocarse máscaras de excremento de animal sobre sus rostros y hacerlos ingresar al mar a altas horas de la madrugada sin ninguna medida de seguridad”.

En este contexto, el 15 de abril, en el marco del entrenamiento, Mandagaray fue obligado a ingresar al mar junto a dos compañeros con el uniforme policial completo, incluidos los borceguíes y todas las armas reglamentarias.

Previamente, Mandagaray había manifestado que “no sabía nadar”, lo que no fue tenido en cuenta, dado que el oficial y sus dos compañeros fueron instados a ingresar al agua cargando entre los tres un tronco de unos dos metros de largo.

Las autoridades informaron que el joven falleció en el agua por asfixia por sumersión. Pero, según indicaron las pericias forenses, antes de ahogarse sufrió hemorragias por un fuerte golpe en la cabeza, a la vez que estuvo expuesto a un fuerte estrés como consecuencia de diferentes situaciones sufridas durante el entrenamiento.

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