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29/05/2026

Riego inteligente y más producción: cómo el goteo empieza a cambiar el cultivo de cebolla en Río Negro

La tecnología ya pisa fuerte en una de las producciones más importantes del Valle Inferior. Qué dicen desde el INTA.
Innovación en Río Negro: cómo el riego por goteo está transformando la producción de cebolla. Foto Web.
Innovación en Río Negro: cómo el riego por goteo está transformando la producción de cebolla. Foto Web.

El riego por goteo comenzó a ganar terreno en la producción cebollera de Río Negro y desde el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Valle Inferior aseguran que el sistema puede transformar por completo la manera de producir uno de los cultivos más importantes de la región.

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El ingeniero agrónomo Enrique Muzi explicó en Radio Noticias que el principal desafío actual es optimizar el uso del agua, un recurso cada vez más escaso. En ese sentido, destacó que mientras el tradicional riego gravitacional tiene una eficiencia de entre el 50 y el 60%, el sistema por goteo alcanza niveles cercanos al 90%.

“Cada gota que se extrae del río puede ir directamente a las raíces del cultivo”, señaló el especialista, quien remarcó además que esta tecnología permite automatizar tareas y reducir costos operativos.

Uno de los puntos que más resaltó Muzi es la posibilidad de aplicar fertirriego, es decir, incorporar fertilizantes junto con el agua. Según detalló, esto genera un aprovechamiento mucho más eficiente de nutrientes claves como el nitrógeno, fundamental para la producción de cebolla.

Incluso recordó un ensayo realizado por el INTA Valle Inferior donde, utilizando la misma cantidad de nitrógeno, lograron duplicar el rendimiento respecto al sistema tradicional. “Con riego por goteo y fertirriego obtuvimos mejores resultados con el mismo nivel de nutrientes”, explicó.

Actualmente, estiman que entre 250 y 300 hectáreas de cebolla en Río Negro ya utilizan este sistema. Sin embargo, todavía representa una porción menor frente a las entre 4.000 y 5.000 hectáreas sembradas esta temporada en toda la provincia.

El principal obstáculo sigue siendo económico. La instalación del sistema requiere una inversión inicial elevada que puede oscilar entre 3.500 y 5.000 dólares por hectárea, dependiendo de la infraestructura y el nivel de automatización.

Aun así, desde el sector sostienen que los beneficios productivos terminan compensando el gasto inicial. Entre ellos aparecen una reducción en el uso de fertilizantes, menor crecimiento de malezas y mejores calibres comerciales para exportación.

“El productor logra más producción por hectárea y reduce costos. Eso lo vuelve más competitivo”, sostuvo Muzi.

La situación del mercado también impacta directamente en el sector. El especialista recordó que Brasil sigue siendo el principal comprador de cebolla argentina, aunque en los últimos años logró aumentar su propia producción y disminuir las importaciones. Esa situación provocó una fuerte caída en la superficie sembrada respecto a temporadas anteriores.

Pese a ese escenario, Río Negro y el sur bonaerense continúan siendo el corazón cebollero del país. Según explicó Muzi, el 65% de la cebolla que se produce a nivel nacional proviene de esta región. De esta manera, desde el INTA consideran que avanzar hacia sistemas más eficientes será clave para sostener la competitividad del sector y garantizar el futuro de una producción histórica para la región.

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