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28/04/2026

Llegaron de Bolivia a buscar trabajo y echaron raíces: “Salimos a cosechar cuando sale el sol”

Se trata de un matrimonio con cuatro hijos, que comercializa en la Feria Municipal y Agroecológica. Hace 20 años que viven en Viedma.
Maria y Sinesio, formaron una vida en la capital rionegrina. Fue duro el período de adaptación.  Fotos: Vanesa Schwemmler para NoticiasNet.
Maria y Sinesio, formaron una vida en la capital rionegrina. Fue duro el período de adaptación. Fotos: Vanesa Schwemmler para NoticiasNet.

Hace más de tres décadas, la capital rionegrina impulsó el desarrollo agrícola del Valle Inferior, una extensa franja productiva que hoy abastece de frutas y verduras a la Comarca Viedma–Carmen de Patagones. En ese entramado de chacras y ferias, hay historias que no siempre se ven, pero que sostienen día a día la producción local.

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Una de ellas es la de Sinesio Ocampo Valencia y María Sandra Martínez, un matrimonio que llegó desde Bolivia hace más de 20 años y eligió quedarse. Aquí formaron su familia, criaron a sus hijos y construyeron con esfuerzo sostenido, su lugar en la producción hortícola.

NoticiasNet, conversó con Sinesio, quien detalló: “Salimos a cosechar cuando sale el sol y ya estamos en el campo… y bueno, desde ese momento no hay horario”. La rutina es exigente, tiene jornadas extensas que suelen comenzar de madrugada y duran hasta la noche, especialmente en los días previos a las ferias.

La familia trabaja entre cuatro y cinco hectáreas en la zona de San Javier, dentro del IDEVI. Allí producen una amplia variedad de verduras de estación: espinaca, acelga, lechuga, rúcula, tomates y otras hortalizas que luego comercializan en la Feria Municipal, los martes y sábados, y los jueves en la Feria Agroecológica.

A diferencia de otros productores, ellos mismos realizan gran parte del proceso desde el inicio. “Nosotros hacemos los plantines, sacamos semillas y sembramos todo”, señaló el productor. Ese trabajo artesanal, sumado al cuidado del suelo, deja poco tiempo de descanso, pero con los años se acostumbraron a esta rutina productiva.

Además, el matrimonio, con cuatro hijos de entre 12 y 20 años, hacen un esfuerzo para sostener la escolaridad en un entorno rural. Con orgullo, contaron que el hijo mayor es estudiante universitario en la carrera de Ingeniero Agrónomo y además colabora con las tareas de la chacra.

Migraron en busca de trabajo

El camino para la pareja, no fue sencillo, según señaló Ocampo, el cambio fue abrupto: “El primer año sufrí mucho… no veía monte, no veía nada”. El productor venía de una región con abundancia de vegetación y frutas, y se encontró con el otoño de Viedma, al que le ganó cariño con el paso de los años.

Sinesio comenzó trabajando como peón, luego pasó por experiencias como mediero hasta que finalmente pudo alquilar su propia parcela. A pesar del esfuerzo constante “no hay domingos, no hay feriados”, ya que es su único sostén familiar.

A la exigencia diaria se suma el desarraigo, la distancia con Bolivia, la familia y las costumbres hizo difícil el regreso durante muchos años. María, también productora el año paso logró reencontrarse con sus padres en su país, luego de haber estado más de 20 años sin contacto.

A Martínez le gustó volver de visita, pero ya creo una vida que le gusta en el Idevi, por lo que expresó que en el mediano y largo plazo les gustaría “hacer nuestra casa y por ahí, si hay una oportunidad de comprarse una camioneta” concluyó.

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