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22/04/2026

Más de la mitad de los niños argentinos continúan atrapados en la pobreza

El indicador de la Universidad Católica Argentina refleja que el 53,6% de los menores no cubre sus necesidades básicas, sufriendo además graves carencias en salud, vivienda y conectividad.

El Observatorio de la Deuda Social de la UCA (ODSA-UCA) confirmó que el 53,6% de los niños y adolescentes entre 0 y 17 años terminó el 2025 en la pobreza. Si bien la cifra muestra una reducción frente al 62,9% del inicio de la gestión de Milei, el informe destaca que la precariedad sigue siendo la norma para millones de chicos que no logran satisfacer sus necesidades mínimas de alimentación y ambiente social.

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La radiografía de la infancia revela privaciones estructurales alarmantes: el 42% de los chicos pobres vive en condiciones de saneamiento insuficiente y el 61,2% no tiene cobertura médica fuera del sistema público. A nivel educativo, la brecha es total, ya que solo el 16% tiene acceso a internet y apenas el 6,3% de los alumnos recibe ayuda económica para estudiar, factores que condicionan directamente su formación y futuro.

El impacto emocional es otra cara crítica del informe. El 18% de los menores manifestó síntomas de "tristeza o ansiedad", una cifra que escala al 24,7% en mujeres adolescentes. El estudio advierte que los sectores más vulnerables tienen el doble de riesgo de sufrir malestar emocional, lo que a su vez incrementa en un 46% la probabilidad de "no aprender mucho en la escuela", perpetuando el ciclo de exclusión.

En cuanto a la demografía, el informe señala que la cantidad de hogares con niños decrece sistemáticamente, pasando del 56% en 1991 al 44% en 2022. Para 2025, se proyecta que todas las jurisdicciones del país estarán por debajo del nivel de reemplazo de 2,1 hijos por mujer, lo que marca un cambio profundo en la estructura social argentina mientras la mayoría de las infancias actuales crecen sin estímulos culturales extraescolares.

Aunque la baja de la inflación y la política de ingresos modificaron la tendencia creciente que se mantenía por encima del 60% desde 2020, los valores actuales están lejos de los mejores registros de la serie (35,7% en 2011). Con más de la mitad del conjunto infantil en situación de vulnerabilidad, el desafío de la deuda social sigue siendo la principal hipoteca para el desarrollo del país en las próximas décadas.