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16/04/2026

VIDEO | El "gesto de los 21": los pibes de la ESFA que nos enseñaron a mirar mejor

Se pusieron de acuerdo, usaron sus ahorros y sorprendieron a un compañero con un regalo que le cambió la vida.
Luchi con sus nuevos lentes, fruto del compañerismo puro.
Luchi con sus nuevos lentes, fruto del compañerismo puro.

La escena parece sacada de una película, pero ocurrió aquí nomás, en el corazón productivo de El Juncal, en Viedma. "Luchi", un estudiante de quinto año de la Escuela Secundaria de Formación Agraria (ESFA), enfrentaba un problema cotidiano pero costoso: sus anteojos. Debido al rigor del trabajo en el campo, el contacto con las máquinas y las tareas propias de la formación agraria, sus marcos se habían roto tres veces. Para su familia, reponerlos no era tarea sencilla; el presupuesto de 340.000 pesos representaba una cima difícil de escalar en medio de una economía ajustada.

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Sin que Luchi sospechara nada, sus 21 compañeros de curso activaron un plan de una nobleza inusual. No salieron a pedir dinero extra, sino que decidieron darle un destino trascendental a un esfuerzo previo: utilizaron un fondo común que el grupo había generado trabajando el año pasado para un viaje. Al sobrarles ese dinero, el consenso fue unánime: no había mejor inversión que el bienestar de un amigo.

"Me sorprendió que 21 chicos se pusieran de acuerdo. Si a veces entre dos personas no logramos coincidir, imaginate a esa edad y con tantos involucrados", relató emocionada Teresa Naicul, mamá del joven, en una entrevista con el programa "El Radar" de Radio Noticias (105.5 MHz).

La entrega de los anteojos nuevos no fue un acto solemne, sino una "travesura" cargada de afecto. El video, que se volvió viral en las últimas horas, muestra el momento exacto de la sorpresa. Con la complicidad de los docentes y la Red Provincial del Programa Masculinidad y Violencia  - que casualmente trabajaba en la zona -, los chicos le hicieron una broma a Luchi: simularon romperle los viejos lentes (que ya no daban más) para, acto seguido, entregarle el estuche con los nuevos anteojos de marca.

Entre risas, abrazos y algún que otro grito de euforia, Luchi pasó de la confusión al asombro total. "Luchis llegó rechocho a casa", confesó su mamá con la voz quebrada. "Como mamá me siento orgullosa de que sus compañeros quieran gratificarlo; eso me dice que él también debe ser un buen compañero".

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Un faro en medio de la "pálida"

Este gesto cobra una dimensión mayor al analizar el contexto actual. En semanas donde los índices de violencia escolar y los hechos cruentos en ciudades como Santa Fe dominan la agenda, lo ocurrido en la ESFA funciona como un contrapunto necesario.

Teresa, quien pasó por situaciones familiares difíciles, dejó un mensaje que invita a la reflexión: "Ojalá la comunidad se contagie de las cosas lindas y no de los hechos feos. Estas cosas buenas que pasan nos ayudan a seguir".

La historia de Luchi y los 21 no es solo la compra de un objeto de salud; es la confirmación de que en las escuelas rionegrinas todavía se cultiva la empatía. En quinto año de la ESFA, los pibes tienen los pies sobre la tierra y la mirada puesta en el otro, demostrando que, cuando se unen por una causa noble, no hay presupuesto que los detenga.

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