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14/04/2026

Del fruto seco a la uva: la apuesta que busca cambiar el mapa productivo del Valle Inferior

FruPat está incursionando en un modelo de negocios distinto, aunque tiene sus complejidades. La palabra de la familia López Arriaga, que heredó la chacra familiar de los Fumarola.
Una mirada estratégica para desarrollar un nuevo producto con uvas de mesa. Fotos gentileza: FruPat.
Una mirada estratégica para desarrollar un nuevo producto con uvas de mesa. Fotos gentileza: FruPat.

Las chacras del valle inferior, en su mayoría, están asociadas a la producción cebollera o de frutos secos, pero hay una empresa que está mirando más allá, con las uvas de mesa. Se trata de FruPat, que desde hace 50 años es una de las banderas de la producción local.

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La familia López Arriaga a fines de 2024 adquirió la chacra a la familia Fumarola, quienes fueron adjudicatarios originales del proyecto IDEVI en la década de 1970. Durante 50 años, y especialmente bajo el impulso de Roberto Fumarola, se desarrolló un proyecto productivo diversificado, que se centró en la producción de nogales y avellanos, y es complementado con fruta fresca.

Federico López Arriaga, productor que está día a día en el campo, habló con NoticiasNet y explicó cómo pensaron en el desarrollo de uvas de mesa: “Dentro de lo fresco, se destacan las vides de múltiples variedades, junto con una producción secundaria de manzana, pera, ciruela, durazno, higo y mora”.

El cultivo de uvas de mesa en pleno desarrollo.

 

Asimismo, contó: “La producción en el valle inferior presenta una gran ventaja que es el acceso al riego, clave para el desarrollo agrícola. Sin embargo, enfrenta desafíos vinculados a las condiciones climáticas que en los últimos meses golpearon a los productores de la región y una desventaja en la cadena de comercialización”.

En comparación con otras regiones, dijo: “Tenemos mayores costos de producción y largas distancias a los principales centros de consumo. A esto se suma una desventaja competitiva con respecto a regiones como la de Cuyo, que pueden adelantarse en la oferta de productos en el mercado”.

No obstante, valoró que esta ubicación “también otorga una ventaja: el clima de la región, y su amplitud térmica aportan cualidades de sabor, aroma y textura, que permiten obtener un producto de calidad premium tanto en vides como frutos secos”.

López Arriaga sostuvo: “El proyecto FruPat está basado en esfuerzos propios, y no hemos tenido acceso a políticas crediticias que permitan la incorporación de más herramientas tecnológicas, aumento de superficie implantada y mejoras de las instalaciones necesarias para generar un valor agregado a la producción primaria”.

Una mala racha

Chacra del valle inferior con una apuesta distinta. 

 

Durante octubre de 2025, las heladas tardías provocaron pérdidas en un promedio del 70% respecto de la cosecha anterior. En esa órbita, el productor mencionó: “Esto impacta fuertemente en la sustentabilidad económica del proyecto, ya que, por las características del proceso productivo, la inversión anual en costos fijos para el mantenimiento y preparación para la siguiente cosecha se mantiene independientemente de lo cosechado, y esto genera una asfixia financiera que es necesario cubrir con mayor inversión propia”.

En relación con la producción de uva de mesa, planteó que “se continúa el legado iniciado por Roberto Fumarola, quien apostó a la misma, plantando diversas variedades, traídas desde distintos lugares del país, generando una variedad y oferta diferenciada en este producto”.

Producción de uvas con un gran potencial. 

 

“Desde el inicio de FruPat, se apuntó a poder comercializar los frutos secos pelados.  A mediano plazo el objetivo es la puesta en marcha de una sala de producción que permita el fraccionamiento de la fruta, y otros procesos que agregan valor a la producción”, añadió.

“La corta experiencia desarrollada, nos indica que alrededor del 95% de la producción tanto de frutos secos como frescos, se comercializa fuera de la Comarca, principalmente, hacia el sur del país y a Capital Federal”, completó.

“Más allá de la corta trayectoria, los vaivenes macroeconómicos y la incertidumbre climática, FruPat es una apuesta firme a la producción, no solo como actividad económica, sino como un proyecto de vida arraigado en el trabajo de la tierra, en el territorio y en el IDEVI”, cerró.

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