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20/03/2026

La mina de hierro en Río Negro, la huelga que cambió Sierra Grande y su memoria: “La narrativa de la época justificaba el accionar militar”

La historiadora Natalí Narváez charló con NoticiasNet sobre todo el trabajo de investigación y vecinos de Sierra Grande que vivieron en carne propia lo sucedido en la época militar.
La historiadora y escritora Natalí Narváez
La historiadora y escritora Natalí Narváez

Hierro Patagónico de Sierra Grande Sociedad Anónima Minera (Hipasam) fue una empresa estatal argentina que marcó un antes y un después en la historia del país. Creada en 1969 para explotar el mayor yacimiento de hierro subterráneo de Sudamérica en Sierra Grande, Río Negro, tuvo su auge en el impulso del crecimiento de la ciudad hasta su cierre, en 1991.

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Creada por Fabricaciones Militares, con el acompañamiento de entidades bancarias de la provincia, fue el motor económico de la zona. Sin embargo, tras su cierre, el lugar se transformó en un pueblo fantasma que siempre busca resurgir. La falta de trabajo en aquellos años generó una salida en masa.

Pero, en medio de esto, hubo un acontecimiento político que dejó marcas. Corría la época militar cuando los trabajadores se plantaron y llevaron adelante una huelga sin precedentes para la época y el contexto.

La historiadora y escritora Natalí Narváez escribió La huelga de Hipasam: historia y memoria. En sus páginas volcó toda una investigación de años, buscando testimonios en los protagonistas y encontrándose con relatos muy distintos a los que salían a la luz en aquellos años.

Consultada desde NoticiasNet sobre cómo le surgió esta idea, contó: “Yo soy nacida en Sierra Grande y, desde que comencé a estudiar la carrera de profesorado de Historia, tuve la gran inquietud por temas que acontecieron en nuestro país en la década del 70. Siempre estuve intrigada en las curiosidades de esos temas”.

—¿Eso te llevó a investigar este caso?

—El hecho de que en Sierra Grande había ocurrido una huelga totalmente enorme para lo que era el conflicto obrero por aquellos años, y que no estaba relevada, hizo que comenzara como una tarea militante, si se quiere, la de poder buscar en archivos qué había ocurrido allí. También tratar de dar con los protagonistas de aquella huelga y con lo que la gente en Sierra Grande tenía en la memoria. 

La portada de La Huelga de Hipasam

 

—¿Con qué te encontraste?

—Después se transformó en un estudio de postgrado, que fue mi primer estudio de postgrado en la tesis de maestría en Historia y Memoria. Continuó después en el doctorado; me retrotraje unos años más, me fui al estudio de los conflictos que antecedieron. Después me rencausé en este proyecto, pero si me requirió, además de las entrevistas a los protagonistas, -a los que quedaban-, me urgía la necesidad de sus testimonios porque era gente muy grande. La mayoría de los entrevistados ya no están, pero pudieron ser entrevistados para la investigación. Después, también archivos documentales, periódicos, causas, elementos en el Archivo Provincial de la Memoria; todo lo que los historiadores buscamos cuando queremos rastrear el pasado y no tenés historiografía que nos anteceda.

—¿Y cómo siguió?

—En 2018, cuando se iniciar el juicio por lesa humanidad, se relacionaron las violencias cometidas por los militares en la represión en la huelga. El proceso de ese juicio nos abrió las puertas, sobre todo a los familiares querellantes en la causa, de dar con alguna documentación, como la causa 678, donde hay todo un corpus de documentación que nos sirvió a nosotros para garantizar. Largos años que nos permitieron concluir con este texto. 

—¿Hablar con los protagonistas te cambió la historia de lo que se contaba en aquella época?

—Sí, se dieron dos situaciones. Los protagonistas, muchos se fueron tras la huelga. Los que estuvieron detenidos después de lo ocurrido en octubre del 75, muchos se fueron de Sierra Grande; entonces tuvimos que hacer todo un mapeo de las biografías, en dónde estaban, para poder dar con ellos. Nos pasó también -que esto lo aborda el libro-, algo muy interesante, que fue que toda la narrativa que se había construido en relación a la huelga, una narrativa previa al golpe, era una narrativa de época que justificaba el accionar de los militares en el conflicto. Se entendía en aquel entonces que era necesaria la intervención porque allí estaban alojados subversivos, guerrilleros. En la prensa y la Justicia se tildó la huelga de HIPASAM como una huelga subversiva; entonces, la acción militar fue una acción antisubversiva. Si bien esa argumentación estaba fundada en la época, lo interesante -lo que pudimos observar y verificar en las hipótesis- fue que el discurso se mantuvo durante muchos años en la comunidad. 

Así está la mina en la actualidad. Foto: prensa Río Negro

 

—¿Ese discurso también se dio en los entrevistados?

—Cuando arrancamos con algunas declaraciones en el pueblo, algunas personas me decían que había sido toda una huelga de guerrilleros, que los militares vinieron porque había mucho subversivo. Por lo tanto, ahí había un elemento que nosotros teníamos que trabajar. Y esa narrativa se fue transformando -creo- con la apertura del juicio pro lesa humanidad y distintas acciones colectivas que emprendió la comunidad desde 2010 en adelante, sobre todo con activación minera del año 2006. Hoy hay todo un trabajo colectivo de la pedagogía de la memoria a partir de una investigación. Por nosotros nos venimos a decir no pasó esto, pasó esto otro. Nosotros nos fundamos en elementos científicos que nos permite esta construcción que se ha hecho. 

—Un libro que permite rescatar aquella experiencia...

—Sí, por qué lucharon aquellos mineros, qué valores comunes estaban puestos allí, cómo fue esa organización, con qué sectores sindicales dialogaban, con qué sectores de la comunidad. Un lindo recorrido de muchos años, que me llevó mucho trabajo, pero me parece que está a la altura de los que estuvieron en ese acontecimiento tan importante. Me parece muy valioso a la luz de los conflictos del presente. Hoy, en Sierra grande se están instalando distintos proyectos, que tienen que ver con el petróleo y a su vez, a nivel nacional, se está hablando de proyectos de retroceso de los derechos de los trabajadores. Creo que estos acontecimientos del pasado, traerlos al presente, sirven para pensar en un punto en qué condiciones vamos a pensar el progreso que queremos y qué podemos rescatar de estas experiencias del pasado. 

El día que hicieron la inspección ocular con los familiares en el lugar

 

—Un refrescar la memoria…

—Sí, que nos permita repensar qué nos está pasando hoy a los trabajadores. Como hoy aceptamos pasivamente una reforma laboral y en el 75, cuando no se cumplían las jornadas de 8 horas cortaban una ruta y te llenaban una mina de explosivos. Permite hacer un trabajo de retrospectiva en función de la historia de los derechos.

—¿cómo está el pueblo actualmente?

—Voy seguido al pueblo. Es un pueblo muy activo, hay mucho trabajo colectivo minero. En las fechas conmemorativas se reúnen, cuentan sus historias. Es un pueblo que desde que cerró la mina en el 91 siempre está a la espera de la reactivación productiva no solo de la mina sino de otras actividades. La gente apuesta a quedarse, pero cuando no hay trabajo y no hay forma de seguir esperando, hay que emigrar. Pero la voluntad de la gente de quedarse y apoyar, siempre está.

La historiadora Natalí Narváez

 

La presentación del libro se concretará en Sierra Grande, el 29 de marzo. La cita es a las 17 en el gimnasio Vuta Mahuida. “Lugar simbólico para la lucha minera, ya que allí se congregaban en las multitudinarias asambleas”, recordó. 

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