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18/03/2026

Tormenta en Valle Medio: "Es un año perdido para la fruticultura y la horticultura"

Los productores aseguran que el impacto económico y psicológico es total.
Las pérdidas compromenten la cosecha actual y la productividad de los próximos dos años.
Las pérdidas compromenten la cosecha actual y la productividad de los próximos dos años.

La tormenta que azotó al Valle Medio de Río Negro días atrás no fue una más. Para los protagonistas del sector productivo de Río Negro, se trató de un evento "sorprendente e histórico" por su virulencia en una época del año donde el clima suele ser más estable.

En diálogo con Radio Noticias (105.5 MHz), tanto Sebastián Hernández, presidente de la Federación de Productores de Fruta de Río Negro y Neuquén, como Aníbal Caminiti, gerente de la Cámara Argentina de Productores de Cerezas Integrados, coincidieron en que el daño es estructural y de largo plazo.

El impacto en la fruta de pepita y hortalizas

Para Sebastián Hernández, quien se encontraba recorriendo las chacras afectadas en el momento de la entrevista, el paisaje es desolador. "A simple vista hay productores que perdieron toda su cosecha. Lo que estaba a cielo abierto, como morrones, zapallos y verdura de hoja, la tormenta lo molió, lo destruyó", lamentó.

El dirigente explicó que el fenómeno combinó granizo intenso con ráfagas que tiraron la fruta de pepita al piso, dejándola útil solo para la industria. "El productor estaba cosechando, levantando kilos para la venta, y en 10 minutos te encontrás con esta situación que te deja knockout. No es solo un año perdido; en fruticultura, cuando se rompe el dardo, estamos hablando de daños para los próximos dos años", advirtió Hernández, estimando que hay cerca de 10.000 hectáreas dañadas en toda la provincia.

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La cereza y la infraestructura herida

Por su parte, Aníbal Caminiti, representante de los productores de cerezas integrados, puso el foco en la zona de Chimpay y el impacto en la sanidad de las plantas. "El daño en cortinas forestales ha sido importante; al caer, han arrancado otras plantas y dañado estructuras de techos y espalderas", detalló.

Aunque la cosecha de cereza es en noviembre, Caminiti subrayó que el granizo de marzo "eliminó yemas literalmente" que hoy se ven en el suelo. "Ya tenemos una merma productiva para la temporada 2026-2027 porque se perdieron los órganos florales. Además, las heridas en las ramas son puertas de entrada para patógenos que habrá que atender con urgencia", explicó el gerente de CAPCI.

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Un grito de auxilio

Ambos referentes coincidieron en que, aunque la Provincia ha iniciado relevamientos, las pérdidas son en muchos casos irreparables. Hernández fue tajante: "No hay fondos que alcancen, pero el productor debe estar acompañado. Si no puede hacer los trabajos culturales este año, el que viene no tendrá fruta de calidad".

Caminiti cerró con una reflexión sobre la gravedad del ciclo actual: "La zona está siendo azotada esta temporada en demasía. La mitigación económica es necesaria, pero recuperar cuadros productivos y cortinas forestales llevará mucho tiempo".

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