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Crímenes de época

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19/02/2026

La masacre de la calle Belgrano, el crimen que conmovió a Viedma hace casi tres décadas

Una de las historias más sangrientas y pesadas en la Comarca, el caso de Javier Gómez que mató a tres integrantes de su familia, entre ellas una hermanita de 8 años.
Crímenes de época, la masacre en una vivienda de la calle Belgrano. Fotos archivo de Noticias de la Costa.
Crímenes de época, la masacre en una vivienda de la calle Belgrano. Fotos archivo de Noticias de la Costa.

El viernes 24 de abril de 1998 se produjo uno de los crímenes más atroces que Viedma puede recordar: un joven mató a su abuelo, a su madre y a su hermana en su casa de la calle Belgrano, donde hoy funciona el Rectorado de la Universidad Nacional de Río Negro.

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Javier Gómez, de 21 años, mató con golpes con una pala a su abuelo Juvenal López Alsogaray de 80 años, a su madre Mirta López Alsogaray de 40 y a su hermana Rocío de apenas 8 años, además de haber herido a otro hermano de 16 de nombre Gonzalo.

Este sangriento hecho tuvo lugar alrededor de las 19 horas, en la casa ubicada en la calle Belgrano 520 de Viedma, frente a la Plaza San Martín, junto al edificio del Idevi. Luego desapareció por días y se lo pudo hallar escondido no muy lejos.

El homicida presentaba una personalidad esquizofrénica y había recibido atención profesional en esta capital. Desde hacía varios meses se había ido a vivir con su padre, que estaba residiendo en la localidad bonaerense de Merlo y allí también estuvo bajo tratamiento médico.

El homicida atacó a los integrantes de la familia salvajemente y hubo escenas de violencia previa con su abuelo, por lo que los asesinatos se produjeron en un contexto de venganza esquizoide.

Tras el triple crimen, su hermano Gonzalo golpeó la puerta y se sorprendió porque lo atendió Javier. Mantuvieron un diálogo corto y fue golpeado por la misma pala y se dio a la fuga. El adolescente malherido pudo pedir ayuda a vecinos y lo llevaron hasta el hospital, sin saber aún de la muerte de sus familiares. La Policía fue hasta el lugar y se encontró con un cuadro pocas veces visto y se inició una intensa búsqueda del homicida, en los puestos camineros y la salida de micros de larga distancia.

El 28 de enero de 1998, meses antes de la tragedia, el joven se había encerrado en una cueva en el patio de su casa y permaneció allí durante un mes. El caso no tomó estado público en su momento, por su condición de paciente de salud mental y la misma familia no quiso que transcienda esa situación. NoticiasNet dialogó con su madre en esa oportunidad, vía telefónica y en un escueto intercambio Mirta señaló: "La gente habla más de lo que debe".

En el mediodía del lunes 27 de abril, tres días después, se pudo ubicar a Gómez en el edificio del Idevi que estaba situado justo al lado de la escena de terror. Se dio con él gracias a una denuncia policial por robo, porque un empleado comprobó que habían revuelto las oficinas y habían comido en el sitio. Los efectivos tomaron recaudos porque no sabían con qué se podían encontrar, pero el homicida se mostró tranquilo y no opuso resistencia.

El joven permaneció detenido en la Comisaría Primera de Viedma, donde no quiso hablar mucho ni con el juez ni con su abogado defensor y reclamó por la presencia de su padre, ocupado en Merlo. Posteriormente, el defensor oficial César Gutiérrez Elcaraza dijo que su defendido estuvo más de 50 horas en la terraza del edificio de Idevi y que durante esas horas "vivió en una nube".

En principio, Gonzalo permaneció internado en el Hospital Artémides Zatti y se lo investigó por el crimen, pero después se comprobó que nunca alcanzó a entrar a la casa y que pudo guarecerse en un comercio cercano, donde fue atendido rápidamente.

Tiempo después, el homicida fue alojado en una clínica psiquiátrico de Cipolletti y este espeluznante caso terminó siendo aún más trágico: en un descuido de sus cuidadores, Javier Gómez se terminó quitando la vida, quizás cuando logró entrar en la realidad de lo que había cometido. 

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