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15/02/2026

Maggie Cullen: “Simplemente, voy caminando con la música y el camino se va armando solo”

En el marco del Festival Rural de la Patagonia, la cantante brindó un recital que llegó al alma del público.
Una forma de ser que enamoró al público del Festival Rural de la Patagonia (fotos gentileza).
Una forma de ser que enamoró al público del Festival Rural de la Patagonia (fotos gentileza).

Maggie Cullen brilló en el cierre de la primera noche del Festival Rural de la Patagonia, con un show donde prevalecieron las buenas canciones y primó su calidez.

Cuando llegó al predio de la Sociedad Rural Bariloche, el viernes por la tarde, antes de realizar la prueba de sonido, suspiró: “Lamentablemente, me quedaré sólo un día. Todos en la banda nos preguntamos: ‘¿Por qué debemos irnos mañana?’. Tenemos una linda gira por delante, pero esta ciudad es espectacular, dan ganas de quedarte”.

—¿Disfrutás de este tipo de shows? Me refiero al marco. En este caso se trata de un evento relacionado con lo rural, pero también pueden ser festivales y acontecimientos similares.

—Disfruto muchísimo de todos estos encuentros, como los festivales, tanto grandes como incluso en lugares más chicos. Se genera algo muy alegre, también muy familiar, y me encanta poder aportar a que eso suceda.

—¿Cómo fue que te acercaste al folklore, una música que no está tan asociada a los jóvenes?

—Fue algo natural, porque en mi casa era lo que más escuchábamos. Mis papás no se dedican a la música, pero siempre hemos escuchado a Mercedes Sosa, Jorge Cafrune, José Larralde… Pero también a Alfredo Zitarrosa, Chabuca Granda, Violeta Parra, Pablo Milanés… Además, Fito Páez, Charly García, Los Beatles…

—No sólo folklore…

—De todo un poco, pero muchísimo folklore, y eso hizo que, cuando ya era un poco más grande, no resultara fuera de lo común querer ir a las peñas y que me gustara escuchar música en vivo, ir a los conciertos, a festivales, e incluso cantar en alguna peña cuando me empezaron a invitar para fechas patrias, como el 9 de Julio o el 25 de Mayo. Todo eso me hizo estar muy cerquita y vivir de primera mano el folklore.

—¿Qué te llevó a tomar la decisión de intentar participar en La voz argentina?

—Fue algo del momento… Estábamos en pandemia, así que el casting era virtual, por lo que se trataba simplemente de mandar un video. Ese fue un factor importante, porque, conociéndome, si hubiese estado toda la cuestión de hacer la fila y demás, creo que me hubiera costado más.

—Y después…

—Luego empezó lo presencial y entré como jugando, sin pensarlo mucho. Se fue armando el caminito. Pero, al principio, fue simplemente una cuestión de intriga por mi parte, de ver qué pasaba. Se trataba de ir a divertirme y vivir una experiencia copada con la música.

—En la actualidad, a la distancia, ¿cómo recordás la experiencia?

—Como un año de mucho crecimiento, porque, a partir de ese proceso, me encontré quizás con algo más vocacional. Descubrí cuánto me agradaba cantar en un escenario, cuánto me gustaba hacer esto que hago. A la vez, encontré que, probablemente, había algo que la gente estaba buscando y que yo tenía para dar.

—Imagino que es difícil definir el estilo de lo que se hace artísticamente, pero resulta claro que, dentro de lo que es el folklore, vos tenés un punto distintivo. ¿Qué pensás que atrae de tu propuesta?

—Con la banda hacemos un folklore quizás más bien tradicional, si lo comparás con lo que mayormente suena ahora. Es la música que a mí también me gusta escuchar, con la que me siento identificada. Pero, a la vez, estoy componiendo e incorporando letras, melodías y armonías, y eso es bueno, porque, de esa forma, el folklore se renueva, se hace nuevo.

—¿La etapa compositiva fue algo que se dio de manera natural?

—No. Absolutamente, no —sonrió, para continuar: —No era algo que me hubiese acompañado desde chica. Teresa Parodi me dice: “A los ocho compuse mi primera canción”. Eso, a mí, no me pasó. Para nada. En realidad, fue algo que se dio dentro del proceso que estaba haciendo. Está buenísimo interpretar, me encanta hacerlo, pero sentía que faltaba algo en mi conexión con la música, y por eso empecé a probar, a jugar, y de ese juego, que ahora sigue todo el tiempo, surgen cosas que quiero compartir.

—¿Cuál fue la primera canción que compusiste?

—Con Matías Martino, un pianista con quien trabajé mucho tiempo, un amigo muy querido, compusimos Gatito de las flores. Ahora saqué una canción donde tanto la música y como la letra son mías; se llama Décimas, y es la que da nombre al disco nuevo.

—Nombraste a Teresa Parodi y, por ejemplo, León Gieco participó como invitado en tu primer disco, ¿cómo tomás el recibimiento que te brinda la gente que ya lleva años en el camino?

—Con mucho agradecimiento. También, gracias a Dios, con cierta naturalidad, porque eso también hace que puedas compartir tiempo con quien ha tenido años de experiencia en tu mismo rubro, pero charlando a la par, y eso es muy lindo, porque no hay un manual que diga cómo venir a las giras, cómo preparar un concierto, cómo hacer una nota… Entonces, tener cerca a estas personas que han hecho durante muchos años lo que yo busco hacer, y que ya han pasado por muchas de las cosas que yo estoy viviendo ahora, es espectacular.

—En lo que hace a lo musical, ¿cómo te imaginás en el futuro?

—No me imagino —sonrió, y sumó: —Que sea lo que sea, porque tampoco me imaginaba nada de lo que está pasando ahora. Entonces, voy día a día. Muchas veces me preguntan: “¿Te vas a salir del folklore?”. Y yo no sé lo que haré el mes que viene. Veré lo que tenga ganas de hacer. Simplemente, voy caminando con la música y el camino se va armando solo.

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