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AJUSTE

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04/02/2026

El ajuste en las jubilaciones se profundiza por la desactualización de la medición de la inflación

Desde junio pasado la inflación no deja de subir.

Desde el inicio del gobierno de Javier Milei, la gestión de la inflación ha estado rodeada de controversia. En un intento de sostener su promesa de desinflación, las cifras presentadas por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) han suscitado dudas entre expertos y ciudadanos por igual. Una revelación inquietante es la manipulación de los datos relacionados con la inflación, que afecta principalmente a los jubilaos, cuyo poder adquisitivo cae estrepitosamente.

El cambio en la fórmula para calcular la movilidad jubilatoria, decretado en 2024, establecía que estas debían seguir de cerca a la inflación. Sin embargo, el rezago en la comunicación de los datos por parte del Indec con una base desactualizada ha impactado negativamente en el cálculo de las jubilaciones. Según se ha informado, la diferencia en los haberes debidos debería ser abrumadoramente diferente a lo registrado. Desde el uso de la nueva fórmula en marzo de 2024, los haberes mínimos aumentaron un 99%, mientras que el alza debió haber sido del 140%. Este déficit, sumado al congelamiento del bono previsional, supone una pérdida significativa para los jubilados.

Al profundizar en estas cifras, se evidencia que la jubilación mínima, a pesar del aumento del 2.85% en febrero de 2026, queda por debajo de la línea de pobreza definida por la Canasta Básica Total (CBT), emitida por el Indec. La canasta se situó en diciembre pasado en 423,532 pesos, muy por encima de los haberes mínimos que alcanzan sólo 359,254.35 pesos, mostrando que la realidad en la vida de los jubilados es crítica.

La Defensoría de la Tercera Edad ha publicado, a modo de contraste, una Canasta Básica de los Jubilados con valores mucho más ajustados a las necesidades de esta población. Este índice escasosamente alineado con las provisiones actuales muestra un agravante, con una mínima pensionaria cubriendo menos del 24% de sus necesidades, complicando la vida diaria de aquellos que más dependen del sustento fijo mensual.

Mientras el relato oficial del gobierno libertario intenta persuadir con cifras optimistas sobre su lucha contra la inflación, la falta de actualización inmediata en la metodología de cálculo de los precios deja a una población significativa al margen, amenazando su bienestar y elevando la tensión socioeconómica en el país. La presión sobre el gobierno para revertir estas medidas incrementa a diario, reflejando el descontento en calles y plazas.