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ESPIRITUALIDAD

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31/12/2025

Por qué se prende una vela blanca en Año Nuevo

Las velas blancas pueden encenderse tanto en Navidad como en Año Nuevo y simbolizan la bondad, pureza y paz.

En cada rincón del mundo, el Año Nuevo está rodeado de rituales y tradiciones que buscan renovar las energías, atraer la buena fortuna y dejar atrás las malas experiencias del año que finaliza. Uno de estos rituales, que ha ganado popularidad por su simbolismo y fácil ejecución, es el encendido de velas en el hogar durante las celebraciones de Año Nuevo.

Las velas no solo iluminan nuestros hogares durante esta época especial, sino que son consideradas elementos cargados de significados espirituales profundos. La elección del color de la vela es clave, ya que cada tonalidad resuena con una energía particular que busca manifestar ciertos deseos o necesidades en nuestras vidas.

El color blanco, por ejemplo, especialmente recomendado tanto para Navidad como para Año Nuevo, es un poderoso símbolo de pureza, paz y bondad. Encender una vela blanca en estas celebraciones es una manera de expresar el deseo de comenzar el nuevo año llenos de estos valores esenciales, reforzando también la esperanza y las buenas intenciones para el futuro.

No obstante, la diversidad cromática de las velas ofrece otras connotaciones que pueden complementar nuestras aspiraciones para el nuevo año: las velas amarillas o doradas buscan atraer la abundancia y la prosperidad económica, imprescindibles para quienes desean mejorar su situación financiera el año entrante. En el caso de las velas rojas, estas son las elegidas por aquellos que anhelan vivificar su pasión y fortalecer el amor en sus relaciones personales.

Asimismo, no podemos olvidar a las velas verdes, cuya luz es un llamado a la salud y la esperanza, simbolizando un deseo colectivo de bienestar y renovación física. Finalmente, las velas azules, que abarcan desde los tonos más oscuros hasta el celeste más claro, evocan la paz y la armonía; siendo ideales para aquellos que buscan estabilidad y oportunidades laborales. ¿Por qué no empezar el año encendiendo una vela que ilumine nuestros más profundos anhelos y celebre nuestra capacidad de soñar con un mejor porvenir?