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DECORACIÓN

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21/12/2025

Así está hoy la casa de Mi Pobre Angelito luego de 35 años

La casa de Mi pobre angelito, 35 años después: cómo luce hoy

Cada diciembre, cuando Mi Pobre Angelito vuelve a ocupar un lugar fijo en la pantalla, hay un protagonista silencioso que reaparece con la misma fuerza que Kevin McCallister: la casa. Ese hogar enorme, cálido y desbordado de espíritu navideño se transformó, con el paso de los años, en una referencia absoluta de la decoración clásica asociada a las fiestas. Treinta y cinco años después del estreno, su estado actual vuelve a despertar curiosidad y debate.

La vivienda está ubicada en Winnetka, un exclusivo suburbio de Chicago, y desde hace décadas dejó de ser una simple propiedad residencial. Su fachada de ladrillo rojo, las ventanas simétricas y la imponente entrada la convirtieron en una postal reconocible incluso para quienes no recuerdan cada escena de la película. Por fuera, la casa mantiene gran parte de su identidad original, conservando ese aire tradicional que la volvió inolvidable.

El mayor cambio, sin embargo, se dio puertas adentro. Durante años, el interior fue idealizado como el epítome de la Navidad hogareña: escaleras protagónicas, pisos de madera, ambientes amplios y una decoración clásica que transmitía familia y calidez. Esa imagen quedó grabada en la memoria colectiva, pero en 2018 la propiedad atravesó una remodelación profunda que modificó radicalmente su estilo.

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La renovación llevó la casa hacia una estética mucho más contemporánea. Ambientes integrados, líneas minimalistas, colores neutros y una cocina de diseño moderno reemplazaron gran parte del espíritu tradicional que había definido al hogar de los McCallister. El cambio generó reacciones encontradas: mientras algunos celebraron la actualización, muchos fanáticos sintieron que se había perdido parte de la magia original.

En los últimos años, la casa volvió a cambiar de manos y con eso llegó una nueva etapa. Los actuales propietarios anunciaron reformas orientadas a recuperar ciertos guiños clásicos, sin renunciar del todo a las comodidades modernas. La idea es lograr un equilibrio entre diseño actual y nostalgia, respetando el valor simbólico que la vivienda tiene para millones de personas.

Hoy, las imágenes más recientes muestran una casa imponente, luminosa y funcional. Techos altos, grandes ventanales y espacios amplios conviven con detalles que remiten a su historia cinematográfica. No es una réplica exacta de la película, pero tampoco una casa genérica: es una versión actualizada de un ícono.

A 35 años de su debut en el cine, la casa de Mi Pobre Angelito sigue siendo mucho más que una locación. Es un símbolo navideño, una inspiración decorativa y una prueba de que, cuando una casa entra en el imaginario colectivo, el paso del tiempo no logra borrarla.

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