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12/12/2025

¿Está el celular haciendo que su hijo sea menos creativo y más ansioso?

Lo que parece un momento de paz con el niño entretenido es, en realidad, un peligro silencioso.
Advierten que el "chupete electrónico" elimina la clave para la imaginación.
Advierten que el "chupete electrónico" elimina la clave para la imaginación.

El rol del juego, lo tangible y la interacción cara a cara son cruciales para el desarrollo neurológico de los niños, un proceso que se ve amenazado por el uso excesivo de pantallas. Así lo afirmó la licenciada en Kinesiología Valeria Busso, del Servicio de Rehabilitación del Hospital Zatti de Viedma, en una entrevista con NoticiasNet.

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La profesional alertó sobre las serias consecuencias del llamado "chupete electrónico" y la importancia de que el adulto regule el tiempo de exposición a la tecnología.

Busso comenzó citando al psicoanalista Donald Winnicott: "El juego es algo demasiado importante para no ser tomado en serio". La kinesióloga explicó que la experiencia lúdica es un "andamiaje" esencial que ofrece al Sistema Nervioso Central (SNC) inmaduro las herramientas para entender el mundo.

"El juego nos ofrece un ida y vuelta, es decir, nos permite ver los gestos de la cara, las expresiones de las mismas junto con la gestualidad del cuerpo en tiempo real y no en bluetooth de las pantallas", explicó.

"Hay un interlocutor del otro lado que permite que el niño evalúe, decida, determine tiempos de espera, secuencia de acciones". Citando al kinesiólogo y fisiatra Mariano Singer, señaló que este es "este espacio intermedio entre la realidad interna y el mundo externo, donde puede experimentar, simbolizar y elaborar aspectos de la vida psíquica".

La especialista fue enfática al describir cómo las pantallas afectan el cerebro infantil. El estímulo constante y externo elimina el aburrimiento, que es clave para desarrollar la imaginación y la motivación intrínseca. El cerebro queda en un "modo de estímulo constante" y se pierde la capacidad de crear juegos y pensar sin ayuda.

"El cerebro se acostumbra a la dopamina fácil, donde se espera la recompensa fácil, inmediata, sin esfuerzo; por eso cuesta pensar en algo; la lógica 'miré y obtuve' vence a 'hice y merezco'", sentenció Busso.

Esta dependencia al estímulo rápido genera un debilitamiento de las conexiones nuevas necesarias para el pensamiento lógico y asociativo. Las consecuencias observadas incluyen:

- Menos paciencia, menos creatividad, menos tolerancia a la frustración, menos curiosidad por el mundo real.

- Genera ansiedad (no hay regulación de mecanismos neuroprotectores).

- Más rabietas, más obesidad, más sedentarismo, y en general, crecer desconectados del mundo real, con falta de exploración, de tocar y experimentar.

- Las neuronas espejo se empobrecen porque no hay nadie que les conteste, que les sonría o que exclame con una acción.

Busso hizo hincapié en que el tiempo de calidad no se regala, sino que "se lo debe hacer uno". Entregar el celular al niño para obtener tranquilidad es un "arma de doble filo", el llamado chupete electrónico, donde no hay toma de decisiones ni acompañamiento necesario. Los niños "ven la vida muy rápida sin poder discriminar qué es lo que está bien o mal, lo correcto".

El pensamiento lógico y simbólico se construye con lo simple, lo tangible y la interacción diaria: "con lo que vemos, escuchamos, sentimos, nos movemos y somos cuando le hablamos a nuestros hijos tengan la edad que tengan, el rol de los padres o el tutor es irremplazable".

La realidad virtual, según Busso, incrementa el deterioro de estas asociaciones que tienen que ser vividas en primera persona con un otro. "Una Pepa Pig, una Masha y el Oso son dibujos animados que no les contesta si ellos hablan o gestualizan una acción, ¿cómo van a poder empezar a decir alguna palabra si no le contamos cuentos, no jugamos a la pelota con ellos?"

Para un desarrollo integral, la kinesióloga recomendó prácticas fundamentales:

- Generar experiencias reales y vínculos seguros: Estar presentes, hablarles, integrarlos a las actividades cotidianas, pedirles colaboración, leerles cuentos e interactuar con ellos en diversos entornos.

- Priorizar el piso y el movimiento libre: Busso advirtió que no es recomendable sentar a un bebé de 5 o 6 meses para jugar (sí puede hacerse para alimentarlo, pero no como postura habitual). En cambio, es fundamental favorecer el contacto con superficies horizontales, como el piso, hasta aproximadamente los seis meses.

- Posturas que fortalecen: Es vital que el bebé sea colocado en posturas de boca abajo estando despierto para que fortalezca su cuello en contra de la gravedad, y que pueda arrastrarse para fortalecer sus brazos. Esto, a su vez, "promueve así experiencias motoras ricas y variadas."

- Evitar el exceso de brazos o bebesit: Evitar que los bebés permanezcan la mayor parte del tiempo en brazos y favorecer la exploración libre junto a otro permite que desarrollen experiencias motoras integrales que contribuyen a la construcción de estructuras cerebrales sólidas y de calidad.

Finalmente, Busso advirtió a los padres sobre la necesidad de consultar a especialistas cuando los hitos madurativos no se cumplen en determinados momentos del desarrollo, y no ofrecer respuestas simplistas frente a posibles señales de alerta.

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