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04/09/2025

Merino Dohne: la raza que combina carne y lana fina en el Valle Inferior

En el INTA trabajan en un programa de absorción genética con ovinos, buscando consolidar esta raza como base productiva. Se destaca por ofrecer al mismo tiempo carne de calidad y lana fina, un doble propósito que la diferencia de otras razas carniceras.
Ejemplares Merino de 10 meses. Foto INTA.
Ejemplares Merino de 10 meses. Foto INTA.

La ganadería ovina de la región se encuentra en un proceso de transformación productiva. En los módulos experimentales de la EEA INTA Valle Inferior, se desarrolla desde hace años un trabajo orientado a mejorar la genética de los rebaños mediante un sistema de absorción con la raza Merino Dohne, una variante con orígenes australiano y sudafricano reconocida por su doble propósito: producir carne y lana de calidad.

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En el módulo conviven distintas razas. Por un lado, la raza Comarqueña, de lana gruesa pero con aptitud carnicera, y por otro, el Merino Australiano, reconocido por su lana fina pero con menor desarrollo cárnico. El desafío fue unir lo mejor de ambos mundos y allí aparece el Merino Dohne (MD), que permite obtener animales de buen peso al gancho y al mismo tiempo producir fibra de alto valor comercial.

¿Qué es la absorción genética?

El proceso de absorción consiste en realizar cruzamientos sucesivos entre animales de una raza pura (en este caso, Merino Dohne) y hembras de otra raza cercana como el Merino Australiano, hasta lograr que las nuevas generaciones se asemejen cada vez más al MD. Explicaba Ciro Saber, médico veterinario, responsable del módulo ovino, en INTA Valle Inferior.

En este proyecto, los primeros pasos se dieron mediante trasplantes de embriones puros de Merino Dohne sobre ovejas receptoras Comarqueña, lo que permitió generar los primeros individuos MD puros. Paralelamente, se incorporaron hembras Merino Australiano de alta calidad genética para iniciar la absorción con machos Dohne puros.

El esquema avanza por generaciones. La primera cruza (F1) combina 50% de genética de cada raza. Al repetir el cruce de esas hembras con un macho MD puro, se obtiene la segunda generación (F2) con un 75% de genes MD. El proceso se repite hasta llegar a la F3 y F4, donde los animales ya pueden ser considerados puro de pedigree si superan ciertos números en los índices de los parámetros de evaluación.

Evaluación productiva

Cada generación es evaluada con criterios estrictos: peso al nacer, al destete, peso pre y post-esquila y medidas de área de ojo de bife, entre otros índices. Los machos F3 y las siguientes generaciones de la cruza, deben superar los 115 puntos de valoración para ser incorporados como reproductores puros de pedigree , mientras que las hembras requieren más de 100 puntos para ser subidas a PDP.

“Hoy el piso de nuestro plantel ya no es el Merino Australiano, sino la segunda generación de cruza (F2), y estamos avanzando hacia la consolidación de la F3 y la F4”, explican los técnicos del programa.

Un animal doble propósito

El atractivo del MD radica en que, a diferencia de la mayoría de las razas carniceras que producen lana gruesa de bajo valor, esta variedad ofrece lana fina, en lana la finura se encuentra en los 16 y 21 micrones para este módulo y carne de calidad, los carneros adultos alcanzan pesos de entre 102 y 120 kilos a los dos años de edad, lo que se traduce en rendimientos de 49 a 60 kilos de res al gancho.

La combinación de volumen de carne y fibra de alto precio internacional convierte a esta raza en una alternativa estratégica para productores ovinos de la Patagonia y del Valle Inferior, donde las condiciones demandan eficiencia productiva y diversificación de ingresos.

Otras de las bondades que aporta esta raza es la buena aptitud materna característica importante a la hora de criar y defender a su cordero, y que puede verse muy rápidamente reflejado en la primera generación de la cruza(F1). Esta característica no la posee la raza Merino Australiano de muy mala aptitud.

Proyección a futuro

Los avances logrados en el módulo experimental de ovinos permiten vislumbrar un futuro en el que el Merino Dohne gane protagonismo en los sistemas ganaderos mixtos de la región. Con animales adaptados, de alto rendimiento y con productos valorizados en los mercados, se consolida una herramienta clave para fortalecer la producción ovina local. Los números productivos con esta raza han alcanzado hasta el 140% de señalada dentro del módulo.

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