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07/08/2025

Río Negro: la pesca artesanal en crisis y un proyecto para sumar valor desde San Antonio Oeste

La actividad atraviesa una emergencia por la caída de la merluza y una fuerte reducción en las capturas.
Buscan mitigar el impacto con mejoras en infraestructura para incorporar procesos de congelado y envasado.
Buscan mitigar el impacto con mejoras en infraestructura para incorporar procesos de congelado y envasado.

La pesca artesanal en la localidad rionegrina de San Antonio Oeste enfrenta una situación crítica. Con una disminución drástica en las capturas y un sector prácticamente paralizado, la emergencia pesquera decretada hace casi dos años y medio continúa vigente y sin perspectivas de una solución inmediata.

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El principal recurso afectado es la merluza, cuya recuperación -según estimaciones de biólogos del Instituto de Biología Marina- demandará entre cinco y seis años. Mientras tanto, de las 80 a 90 embarcaciones registradas en la zona, actualmente solo unas 15 se encuentran operando, mayormente en tareas de buceo.

En este contexto, se plantea la necesidad de repensar el modelo de explotación del recurso. “Hay que tratar de reeducar un poco y que la gente sepa que no hay que vender mucha mercadería, sino un poco y con buen valor”, señaló Enrique Dowbley, representante del sector pesquero artesanal.

El referente, agregó en diálogo con el programa "Tocá Madera" de Radio Noticias (105.5 MHz),  que “si no, uno está acostumbrado a sacar, sacar y sacar, y no ve que se va agotando el recurso”.

Entre las alternativas que se analizan para enfrentar la crisis, se incluye la incorporación del langostino como nuevo eje de actividad, ante la escasez de otras especies. 

En este escenario, se proyecta la ampliación de la terminal pesquera artesanal ubicada en el muelle de San Antonio Oeste, como estrategia para sumar valor a la producción local y preservar la actividad en tierra.

Dowbley también explicó que actualmente se procesan pescados y mariscos frescos, y que la planta, administrada por el Estado provincial, cuenta con habilitación nacional de Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), así como permisos para exportar a Chile y Brasil.

Dowbley remarcó la necesidad de incorporar procesos de congelado y envasado para mejorar la comercialización: “Pensamos en la posibilidad de darle valor agregado al producto. Nos faltaba todo lo que es la parte de congelado como para poder acopiar un poco más de mercadería y así poder sacarlo a góndola a Buenos Aires o a otros mercados”,  dijo.

Según indicó, el primer paso será la adquisición de un túnel de congelado, con un costo estimado en 230 mil dólares, que será financiado con recursos provenientes de bonos petroleros.

“El túnel es un gabinete de dos metros y medio por cinco metros, donde se va a poder congelar cinco mil kilos de producto cada doce horas”, precisó. También se instalará una cámara de congelado de diez metros por cinco, con cuatro metros de alto: “El equivalente más o menos a tres semi camiones grandes”, detalló.

Además de mejorar la competitividad, la iniciativa busca generar empleo y arraigo local. El proyecto fue impulsado por referentes del sector junto a autoridades provinciales. 

Mientras tanto, el sector espera que la iniciativa permita mejorar la rentabilidad en un contexto de escasez. “Creemos que podemos darle otro valor. Hay que producir menos y con mayor rentabilidad”, sintetizó.

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