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10/06/2025

San Antonio Oeste: La Saladita, el refugio económico ante la caída de ALPAT y la pesca

Este espacio colectivo emerge como un el lugar donde las familias encuentran precios accesibles y una oportunidad real para equilibrar sus números. Descubrí cómo este fenómeno está cambiando la economía local y la vida de muchos.
Foto: Informativo Hoy.
Foto: Informativo Hoy.

En un escenario donde las principales locomotoras económicas de la ciudad, la planta de carbonato de sodio ALPAT y la actividad pesquera, atraviesan un momento crítico, el ingenio y la resiliencia de los sanantonienses han dado lugar a una respuesta comunitaria contundente: La Saladita. Más que una simple feria, este espacio se ha erigido como un verdadero pulmón para la economía popular, sosteniendo a decenas de familias en un contexto social cada vez más complejo.

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La periodista Valma Astudillo, con el aporte de Carlos Aguilar en la recolección de datos y el enfoque de Marcelina Painemil, publicó un detallado reportaje en Informativo Hoy que capta la esencia de este fenómeno. Su nota, "La Saladita de San Antonio Oeste: la feria que sostiene a muchas familias y late al ritmo de la economía popular", nos permite profundizar en cómo este mercado informal se ha convertido en un termómetro social y una estrategia de supervivencia.

Un Contexto de Crisis: ALPAT y la Pesca en Riesgo

La delicada situación de San Antonio Oeste fue confirmada por el intendente Adrián Casadei en una entrevista recienten en Radio Noticias. Respecto a la planta de ALPAT, el jefe comunal fue claro: “Es una empresa estratégica, la única que produce carbonato de sodio en el país y está en riesgo”. Casadei explicó que la empresa enfrenta costos insostenibles por el esquema tarifario del gas, donde la tarifa de invierno casi duplica los costos, impactando directamente en la producción.

El intendente subrayó la magnitud del problema a nivel local: “Son más de 500 trabajadores, casi mil millones de pesos por mes en salarios en la ciudad”. El reclamo urgente es un esquema tarifario especial que garantice la continuidad de la producción.

La situación pesquera no escapa a esta crisis. “Está completamente parada en todo el país”, advirtió Casadei. El panorama es desolador: “El langostino cuesta 5 dólares y pico, y los costos están por encima de 6. Es insostenible”. Este escenario afecta a Mar del Plata, Puerto Madryn, Puerto Deseado y otros puertos patagónicos, con 111 embarcaciones amarradas. El intendente vinculó directamente esta parálisis a las medidas impulsadas desde Nación: “La Ley Bases trajo consecuencias. Este gobierno prioriza los dólares y la baja de la inflación, pero las economías regionales están totalmente paradas”.

El Surgimiento de una Necesidad: De la Crisis a la Autogestión

Frente a este panorama sombrío, La Saladita no es una novedad; sus orígenes se remontan a mediados de la década del 2000. Sin embargo, su crecimiento exponencial en los últimos años no obedece únicamente al aumento demográfico. Como bien señala el informe de Astudillo, la expansión de la feria es una respuesta directa a la precarización laboral que golpea a San Antonio Oeste. Los cierres intermitentes de plantas pesqueras, la merma de contratos temporarios en Las Grutas y los vaivenes del puerto han obligado a un reacomodamiento drástico de las estrategias de ingresos familiares.

Los datos del Observatorio de la Deuda Social de la UCA son contundentes: más del 45% de los trabajadores patagónicos sin empleo registrado recurrieron, en 2024, a actividades informales para sostener sus hogares. Esta estadística cobra vida en los rostros de quienes cada fin de semana montan sus puestos en el playón del barrio Ceferino: madres que venden tortas caseras, padres con frutas de estación y jóvenes ofreciendo ropa reciclada o bijouterie artesanal.

Historias que Muestran la Realidad: La Voz de los Ferientes

Viviana, una vendedora histórica, resume la urgencia: "Si no vengo, no llego a fin de mes”. Sus ingresos de fin de semana, entre treinta y cuarenta mil pesos, son la diferencia entre pagar una cuenta o atrasarse. Su relato es un reflejo de la realidad de cientos de familias que encuentran en La Saladita un complemento, o directamente su principal sustento. La falta de infraestructura básica, como baños dignos y tomas de electricidad, es un reclamo constante, evidenciando que estas iniciativas populares a menudo operan en los márgenes y con recursos limitados.

Germán Matamala, "el señor de los pochoclos", ofrece un diagnóstico claro de la coyuntura: "Está crítico el asunto. Se nota la cantidad de chicos que vienen con los padres a vender lo que tengan”. Este fenómeno es respaldado por el Ministerio de Desarrollo Social provincial, que detectó un aumento del 18% en la inscripción de jóvenes de 18 a 24 años en programas de empleo independiente el último año. La feria no solo provee ingresos, sino que funciona como un escudo contra la inflación, ofreciendo productos esenciales hasta un 40% más baratos que en el supermercado.

Ana María Carriqueo, la encargada de coordinar los puestos, destaca el rol vital de la feria durante la pandemia, siendo "el único salvavidas" para muchos. Su gestión silenciosa y la lógica solidaria de la "vaquita" demuestran cómo la comunidad se organiza para suplir las carencias, convirtiendo a La Saladita en un laboratorio de economía social donde los beneficios se miden también en redes de ayuda y dignidad laboral.

El Desafío del Estado y la Resiliencia Comunitaria

El fenómeno de los mercados populares no es exclusivo de San Antonio Oeste; es una postal de la Argentina informal. El Centro de Estudios Metropolitanos estima que cerca del 37% de la fuerza laboral argentina obtiene ingresos primarios o complementarios en el sector informal. A pesar de la Ley de Promoción de la Economía Social y Solidaria en Río Negro, la burocracia y la volatilidad macroeconómica a menudo obstaculizan la formalización y el acceso a financiamiento.

La Saladita, a pesar de las carencias, se ha convertido en un paseo obligado de fin de semana, un espacio donde la crisis convive con un aura festiva. Allí, entre el olor a pochoclos y el canto de un parlante gastado, se tejen historias de resiliencia, creatividad y trabajo duro. Es una trinchera cotidiana contra el desaliento, donde cada estrategia de supervivencia se transforma en una pequeña victoria colectiva.

Un Futuro entre la Crisis y la Esperanza

Aunque el panorama actual es complejo, el intendente Casadei también se refirió a un futuro proyecto de exportación de gas desde el sur de Las Grutas. Confirmó que ya hay dos buques adjudicados, uno de los cuales operará sin necesidad de gasoducto. El otro, en cambio, requiere infraestructura, y se trabaja en un gasoducto desde Vaca Muerta hasta Fuerte Argentino, con el objetivo de que esté operativo para 2027. Este proyecto, de concretarse, podría ofrecer un respiro y nuevas oportunidades para la economía local a mediano plazo, aunque no resuelve las urgencias presentes que impulsan fenómenos como La Saladita.

Mientras San Antonio Oeste navega las complejidades de su economía, La Saladita se erige como un testimonio vibrante de la capacidad de una comunidad para autoorganizarse y encontrar soluciones en los momentos más difíciles.

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