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06/06/2025

Hay planes para salvar de la extinción a la ranita de Valcheta y a la mojarra desnuda

Dos especies emblemáticas empiezan a ver una luz de esperanza.
Un ambicioso proyecto busca revertir su estado crítico.
Un ambicioso proyecto busca revertir su estado crítico.

La Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) fue escenario de una reveladora charla abierta sobre el ambicioso proyecto de recuperación de la mojarra desnuda y la ranita de Valcheta, dos especies únicas en el mundo, críticamente amenazadas que habitan el arroyo homónimo.

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NoticiasNet dialogó con Federico Kacoliris, licenciado en Biología con orientación en Zoología, quien junto a la licenciada Sofía Quiroga brindó detalles sobre los avances y desafíos de este crucial esfuerzo de conservación.

Durante la charla, se puso un foco especial en la ranita de Valcheta, aunque Kacoliris subrayó que ambas especies endémicas comparten la misma situación y amenazas. "Básicamente, hablar de lo que se está haciendo por una es más o menos lo mismo que nombrar lo que se está haciendo por las dos", explicó. La primera parte de la presentación abordó la evaluación de la situación de la rana y el trabajo realizado a lo largo de los años.

La segunda parte se centró en el manejo y control de las especies de peces invasoras: la trucha arco íris y la mojarra plateada (Cichlasoma facetum). Estas especies, introducidas en el arroyo, representan una seria amenaza para la fauna nativa. Basándose en la tesis de maestría de Quiroga, quien ahora realiza su doctorado en una temática similar, se exploraron las opciones y potencialidades de manejo para reducir el impacto de estos invasores.

A pesar de los esfuerzos, tanto la mojarra desnuda como la ranita de Valcheta siguen catalogadas a nivel internacional y nacional como críticamente amenazadas, la máxima categoría en la lista roja de especies. Kacoliris enfatizó que los procesos de conservación son prolongados y que lograr bajar una especie de una categoría de amenaza tan severa requiere mucho tiempo.

"Ya llevamos aproximadamente una recuperación del 15% de ambas especies", afirmó Kacoliris, un avance significativo pero aún insuficiente para modificar su estatus. Para que un organismo externo avale un cambio de categoría, se necesita alcanzar un umbral de recuperación del 60% al 70%.

"Si seguimos haciendo lo que venimos haciendo, esperamos que aproximadamente para el año entre el 2028 y 2000 [más menos uno o dos años], estaremos en condiciones de decir que logramos bajarla de críticamente amenazada a no amenazada, o al menos a categoría vulnerable", pronosticó el biólogo, con la salvedad de que se mantengan las acciones actuales. La buena noticia es que, tras años de pruebas, el equipo ya sabe "qué funciona y qué no", lo que les permite avanzar de manera más eficiente.

La depredación es uno de los principales desafíos. Kacoliris diferenció entre la depredación natural, que está en equilibrio con la reproducción de las especies, y la sobrepredación causada por la trucha arcoíris. La trucha, un predador acuático agresivo y de gran tamaño, empujó a las especies endémicas hacia las cabeceras del arroyo.

La estrategia clave para combatir la depredación de las truchas es evitar que accedan a determinados sectores del arroyo. Esto se logra reforzando saltos de agua naturales o creando nuevas barreras con materiales del lugar, elevándolas a una altura de dos metros, lo que impide el paso de las truchas. Una vez establecida la barrera, se realiza pesca aguas arriba para eliminar a los invasores, permitiendo que la mojarra y la ranita recolonicen su hábitat original. El objetivo final es establecer una barrera definitiva en las cabeceras del arroyo, creando una zona exclusiva para las especies nativas, mientras las truchas seguirían habitando aguas abajo.

Más allá de los peces invasores, otra preocupación es el ganado (vacuno, ovino, caprino y equino), que al alimentarse de la vegetación costera y pisotear el terreno, disturba el hábitat de las especies. Sin embargo, dado que se trata del modo de subsistencia de los productores locales, la erradicación no es una opción.

La solución pasa por la creación de clausuras o alambrados en sectores estratégicos del arroyo, especialmente aquellos cercanos a las surgentes termales, que son cruciales para la reproducción de las ranitas y mojarras. Estas cercas protegen el hábitat reproductivo sin afectar el acceso del ganado al agua en otras zonas.

"Todo esto lo hacemos de alguna manera en connivencia con los pobladores locales", destacó Kacoliris, enfatizando la importancia de la colaboración para el éxito del proyecto. La metodología implementada ya ha logrado un incremento del 15% en las poblaciones naturales de estas valiosas especies, demostrando que un enfoque científico y colaborativo puede marcar la diferencia en la conservación de la biodiversidad.

 

Hay planes para salvar de la extinción a la ranita de Valcheta y a la mojarra desnuda
Hay planes para salvar de la extinción a la ranita de Valcheta y a la mojarra desnuda
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