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246º ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DE VIEDMA Y PATAGONES

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22/04/2025

Gladys García, una voluntaria que hace historia mirando a los demás

Su tarea social es la que permiten entender que el alma de una ciudad no está sólo en sus monumentos o sus calles, sino en las personas que la habitan y la hacen mejor.
Gladys García, una mujer que llegó a Viedma en 1990 desde Buenos Aires.
Gladys García, una mujer que llegó a Viedma en 1990 desde Buenos Aires.

En el marco del 246° aniversario de la ciudad de Viedma, NoticiasNet pone en valor la vida y el compromiso de personas comunes, sencillas, que desde el silencio y la acción diaria construyen comunidad.  Es el caso de Gladys García, una mujer que llegó a Viedma en 1990 desde Buenos Aires, aunque nació en Mendoza, y que desde entonces ha dejado huellas profundas a través del amor, el trabajo, la fe y el servicio.

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Gladys se quedó viuda en 2002. La adversidad la obligó a reinventarse para sacar adelante a sus hijos. “Pasé muchas necesidades, tuve que salir a trabajar en casas de familia, me ayudaron mucho en el Ministerio de Desarrollo… y así fui saliendo adelante”, contó. También trabajó como moza y no tardó en construir una familia sólida con hijos y nietas, a quienes acompaña con orgullo todos los días. “Mi mayor amor son mis nietas, que puedo darles una mano a mis hijas cuidándolas”, dijo.

En diálogo con NoticiasNet, Gladys compartió también su labor como voluntaria en los Hogares de Cristo, un espacio de contención, escucha y acompañamiento para personas con consumos problemáticos. Allí encontró una vocación: estar presente para quienes atraviesan situaciones complejas. “El voluntariado es eso: estar al servicio de los demás, del más necesitado, de poner una oreja, de dar una mano, de dar un abrazo”, dijo al respecto.

Ese abrazo que menciona no es solo un gesto, sino un símbolo de lo que significa estar con el otro desde el amor. Gladys entiende su tarea desde una profunda fe cristiana. Para ella, el voluntariado es una expresión viva de su creencia. “No solamente tenemos que decir ‘yo creo en Cristo’, sino tratar de tener una vida en Cristo y con Cristo, que los demás vean en tus acciones que Cristo vive en vos”.

Además de su tarea solidaria, Gladys se formó como profesora de decoración de tortas en 2019 y se capacitó ampliamente en el área de adicciones. El año pasado completó una diplomatura en la Universidad Católica Argentina de Rosario, y sigue sumando herramientas para mejorar su trabajo comunitario. “Todo lo que hago está relacionado con las adicciones, que es en lo que estoy”.

Cuando habla de Viedma, lo hace con ternura y orgullo: “está muy hermosa… es un orgullo para nosotros cuando vienen visitas y les mostramos lo que es nuestra ciudad, el río, el Camino de la Costa”. Pero más allá de lo paisajístico, Gladys destaca la calidez humana de su gente: “Viedma es solidaria. Cuando hacemos campañas de ropa o alimentos para el Hogar, la gente responde”.

En el día a día, Gladys combina su compromiso social con la venta de tortas y otras preparaciones para sostenerse. También enfrenta desafíos personales complejos, como el cuidado de una hija con esquizofrenia. Pero aún en la dificultad, no pierde su fe: “Dios nunca te abandona. Nos sostiene y me da la fuerza necesaria”.

Historias como la de Gladys García son las que permiten entender que el alma de una ciudad no está sólo en sus monumentos o sus calles, sino en las personas que la habitan y la hacen mejor.

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