Publicidad
 

CONFLICTO

|
17/04/2025

Viviana Canosa fulminó a Mariana Fabbiani: “Esa sonrisa de leche…”

La conductora de El Trece apuntó sus misiles contra su colega de DDM. De qué la acusa.

En el vertiginoso mundo de la televisión argentina, donde las pasiones y las rivalidades personales están a flor de piel, un nuevo capítulo se escribe en la tensa relación entre dos destacadas anfitrionas: Viviana Canosa y Mariana Fabbiani. Estas figuras de la pantalla pequeña no sólo son conocidas por su carisma o elocuencia, sino también por la contundencia de los intercambios verbales que han protagonizado.

En las últimas semanas, Viviana Canosa se ha mantenido en el centro de la controversial atención mediática, al encabezar desde su tribuna en El Trece una serie de fuertes declaraciones y señalamientos que no sólo han capturado la atención del público, sino también de sus colegas del mundo de la televisión. Tras una serie de acusaciones que ella dirigió inicialmente contra Lizy Tagliani, la aventura ahora toma un nuevo rumbo en su aparente cruzada.

 
Por su parte, Mariana Fabbiani parece haber aceptado el desafío en su programa DDM que se emite por la señal América. Fabbiani, sin titubear, ha insinuado que se siente amenazada por Canosa y no ha dudado en señalar sordas advertencias. Según Mariana, Viviana habría puesto en discusión no sólo su integridad, sino la de su cónyuge, el reconocido productor Mariano Chihade. En su emisión, Fabbiani cuestionó duramente la dirección que el canal El Trece está tomando bajo la supervisión del gerente de programación Adrián Suar. La pregunta que lanzó al aire resonó más allá de las cámaras: "¿Hasta dónde vale la pena llegar por el simple afán de alcanzar mayores índices de audiencia?"

En contraste, Canosa reaccionó con una réplica avasallante, encendiendo aún más la temperatura del conflicto. Argumentó que Fabbiani recurrió, según sus palabras, a cobardes artimañas para socavar su lugar en El Trece. Se refirió a su colega con términos poco amables, dando a entender que Fabbiani se escuda detrás de una imagen pública positiva mientras sus acciones demuestran lo contrario.



El choque verbal ha desatado un torbellino de críticas y opiniones del público. Muchos se preguntan si el límite de la televisión en lo que compete a estas rivalidades carece de un punto de restauración o si es simplemente el reflejo de una dinámica de sacrificio personal llevada a los programas para captar la atención a cualquier costo. Ante la situación, surgen nuevas interrogantes sobre el rol de los directivos en canalizar estos conflictos y la responsabilidad colectiva de preservar la ética en la emisión de contenidos de entretenimiento.

La plática entre estas dos mujeres de carácter sigue al rojo vivo y aún es incierto cómo y cuándo este enfrentamiento llegará a una resolución. Lo indiscutible es que cada declaración añade más leña al fuego en un mundo televisivo que, una vez más, demuestra que las audiencias no sólo consumen información, sino los dramas personales de quienes entregan esa información diariamente.