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27/01/2025

Con mates o con tererés, el boom de los churros en El Cóndor no para de crecer

Ya es un clásico de la gastronomía en la playa y existen más de 20 sabores.
Churros en la playa, una tradición de El Cóndor. Fotos Vanesa Schwemmler para NoticiasNet.
Churros en la playa, una tradición de El Cóndor. Fotos Vanesa Schwemmler para NoticiasNet.

Si de emblemas se trata, para los lugareños de El Cóndor, como los visitantes que se acercan en esta época del año, no se pueden pasar por alto los churros en la playa. También suelen verse largas filas de fanáticos y fanáticas en la degustación en el local ubicado frente a la  plaza Américo Balda, antes de estacionar el auto en la costanera y plantar la sombrilla junto al mar. 

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Ir a la playa, y comer unos churros es un clásico que no pasa de moda, sobre todo por la calidez de atención y el respeto por el trabajo que desarrolla una vasta tropa de vendedores y vendoras. Sandra y Carola, dueñas de un tradicional emprendimiento de este tipo, dialogaron con NoticiasNet. 

Sandra fue consultada en torno a cómo viene la temporada para el rubro. “Hemos pasado crisis y buenos momentos. Lo que tiene El Cóndor es que la cuestión climática influye muchísimo…y más ahora que uno puede consultar el clima antes de venir. La gente, si sabe que hay mucho viento, no viene, y repercute en la venta”, dijo.

Y sumó: “Nosotros tenemos mucha gente que viene a pasar el día, no hay mucho turismo, y esa gente no viene, desde las ventas no tenés un buen día. Es un tema, porque abrir ya te significa un número". 

El caballito de batalla de este comercio es la gran cantidad de saber a disposición del cliente. Con los que sumaron este, año, ya son más de 20 las opciones. Además de los rellenos de dulce de leche, crema pastelera y los bañados de chocolate negro o blanca, también están los de roquefort.

“El de roquefort es la estrella, todos vienen a buscar ese churro. Pero ahora sumamos de pistacho, de uva, pasta de avellana, maracuyá, batata, el de crema de limón, que también gusta mucho, nutella, cuatro quesos…hay para todos los gustos. También tortas fritas, donas y berlinesas, aunque el fuerte son los churros”, enumeró.

Sobre la cuestión económica y todo el trasfondo que trae, reveló una cuestión que parece no tener fin: el cambio de precios constantes. “A nosotros, los proveedores, nos cambian los precios minutos a minuto, y nosotros no podemos hacer eso. Los mantenemos. Además, hay otra cuestión, y es que trabajamos con productos de calidad, no nos bajamos de ahí. Porque viene el proveedor y te dice ‘tengo esta harina que es más barata, que en Las Grutas la están usando…’, y no. Nosotros usamos materia prima de calidad para que el sabor siempre sea el mismo”, explicó.

La Churrería (Foto: Vanesa Schwemmler)

En cuanto a los horarios, dijo que abren a las 14, y que el horario de cierre depende del movimiento de gente. “A veces, son las nueve y todavía tenemos gente comprando churros. Es un tema el transporte, porque tenemos empleados de Viedma, de Patagones, y los horarios de los micros es un tema”.

“Muchas veces se tienen que ir por el tema de los micros. Por ahí, y esto no tiene que ver con los colores políticos, no me interesa entrar ahí, pero, por ahí, nos podrían consultar a los usuarios. También sé que hay una cuestión de costos, pero se necesita cubrir otras franjas, también durante todo el año, que no sea algo de verano. Cuando arrancó la temporada, hacíamos hasta cinco viajes por día llevando y trayendo empleados. Es un tema para ver”, comentó, con la esperanza de que esa situación se resuelva.  

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