Dos jóvenes hermanas revolucionan la ganadería intensiva en el IDEVI
En un sector en el que históricamente han predominado los hombres, dos jóvenes hermanas han asumido un rol protagónico en la ganadería intensiva de la región. Guadalupe Guerobé, veterinaria y una de las responsables de esta transformación, relató en una reciente entrevista en Radio Noticias cómo ella y su hermana llevan adelante la ganadería de su empresa familiar en IDEVI (Instituto de Desarrollo del Valle Inferior), no solo con una visión de renovación generacional, sino también con un enfoque innovador y sustentable.
“Nosotras somos dos hermanas que, además de nuestras actividades profesionales privadas, estamos a cargo de la ganadería”, explica Guadalupe, con la claridad de quien conoce bien su oficio. El sistema que utilizan es de alta carga en superficies reducidas, con rotación de parcelas diarias; un método intensivo y sostenible que exige organización y un manejo preciso. “Ese es nuestro desafío: seguir creciendo bajo lo que nos dejaron nuestros papás”, comenta, orgullosa de los cimientos sobre los que se edifica su trabajo.
El compromiso con el legado familiar y la visión de futuro se reflejan en cada decisión que toman. Guadalupe subraya que sus padres fueron pioneros en la implementación de tecnologías para mejorar la eficiencia del ganado, y ellas no se quedan atrás. “Mi papá empezó con la inseminación hace más de 20 años; ahora usamos diferentes protocolos y semen sexado para mejorar la calidad de nuestras madres”, detalla. Su enfoque está orientado a mejorar la cría y el engorde, sin adentrarse en la cabaña.

Una de las apuestas de las hermanas Guerobé es la incorporación constante de tecnología, tanto en el ámbito ganadero como en el agrícola. “Siempre que podemos, buscamos innovar, sobre todo para hacer más eficiente nuestro sistema. Si hay algo nuevo que creemos que nos puede ayudar a ser mejores en alguna cuestión ganadera o agrícola, lo incorporamos”, sostiene Guadalupe.
Respecto a la genética del ganado, su apuesta está clara: “Siempre elegimos Angus colorado. Tenemos un rodeo de madres del que sacamos la reposición para nosotros, y otro comercial que va a la venta, que inseminamos con Limangus para mejorar la calidad de la carne”, explica.
La historia de Guadalupe y su hermana no solo refleja el empuje de una nueva generación en un sector en transformación, sino también el rol que las mujeres toman en un ámbito históricamente masculinizado. Ellas representan el cambio en un rubro que necesita de sangre nueva y de una mentalidad abierta para adaptarse a los desafíos actuales. Así, con trabajo, dedicación y una visión innovadora, las hermanas Guerobé marcan el rumbo de una ganadería intensiva que no pierde sus raíces, pero se proyecta hacia el futuro.




