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CASO MANDAGARAY

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02/05/2023

Desgarrador relato del comisario Mandaragay al enterarse de la muerte de su hijo

Pidió una condena ejemplar para los culpables.
Desgarrador relato del comisario Mandaragay al enterarse de la muerte de su hijo
Desgarrador relato del comisario Mandaragay al enterarse de la muerte de su hijo

En el marco de la primera jornada del juicio oral por la muerte de Gabriel Mandagaray, su padre Antonio, brindó su testimonio y pidió que haya una condena ejemplar para los autores del hecho ocurrido el 15 de abril de 2021, mientras se realizaba un curso del COER en Bahía Creek.

Los apuntados en un principio, ante el tribunal que preside el juez Carlos Reussi, son el jefe de la unidad, Alejandro Gattoni, y los instructores Alfredo Nahuelcheo, Maximiliano Vitali Méndez y Marcelo Contreras.

Al momento de tomar la palabra y ante las preguntas que se le hacían, el ex titular de la Unidad Regional I, Antonio Mandagaray comentó a los presentes que “Gabriel nació el 10 de diciembre 1995”  y que al momento de su muerte “tenía 25 años de edad”. fue policía desde el vientre de su madre” y recordó que ese 1995 “fue un año de disputa sociales”.

Asimismo, recordó que el joven “decidió ingresar primero como administrativo para financiarse sus gastos propios, pero luego del inicio un noviazgo  y con el proyecto de armar una familia, viendo que el sueldo no era suficiente, decidió ingresar en la Escuela de Oficiales”.

Luego trabajó en grupo COER de Cipolletti como administrativo y fue en esta ciudad donde “le prometió  al subcomisario Zapata -su jefe- que iba a regresar como Oficial a la unidad. Eso fue en el año 2018”.

Gabriel Mandagaray “estuvo 4 meses de Oficial porque cuando egresó, lo hizo con su hermana Verónica, los dos son recargados a Bariloche". Terminada la temporada regresó a su casa, en Cipolletti, pero “no fue bienvenido por (el jefe) Nahuelcheo, quien no lo aceptaba por el hecho de ser Mandagaray. Por eso sufrió miles de abuso, que nunca me los había contado porque crié un hijo con valores y respeto”.

La muerte

Con respecto a lo ocurrido en el curso del COER, que finalizó con la muerte de su hijo, Mandagaray recordó que el “lunes al inicio del curso se fue temprano, en la noche anterior le había ayudado hacer la mochila. Cuando se fue le dí el último abrazo, sin saber que tres días después lo vería en la morgue”.

Por entonces, Antonio Mandagaray era jefe de la Unidad y en ese contexto recordó que “el lunes a la noche el subcomisario (Alejandro) Gattoni (jefe del COER) me pidió un favor,  primero un colectivo para llevar a los cursantes a realizar una caminata y después que lleve un empleado de él con un equipo de sonido”.

Al ser consultado por cómo sabía que tenía que ir a Bahía Creek, Mandagaray señaló que se lo había dicho Gattoni, pues tenía que llevar el sonido.

En este marco, Mandagaray expresó que “mi temor como padre era que mi hijo no lograra superar el curso, que era lo que tanto anhelaba, quería usar el uniforme y un pedazo de trapo que era una boina".

En este orden, recordó que ese lunes "fuimos cerca de la medianoche con el chofer y el empleado del COER,  los vimos caminando, a mi hijo lo vi de lejos en una estancia donde habían parado a tomar un matecocido".

Al preguntarle si sabía lo que iban hacer, dijo “que como padre uno trata de no inmiscuirse mucho para evitar represalías con el hijo, que en definitiva fueron las que lo llevaron a la muerte”.

Con respecto a Gattoni, comentó que habló el martes y le pidió carne porque no tenían. "Entonces hice las gestiones para conseguirla”, en este marco Mandagaray aprovechó para preguntar por su hijo a lo que le Gattoni respondió que “andaba bien”.

El miércoles, día de la muerte, “hablé dos veces con Gattoni, primero cerca del mediodía cuando me dice que mi hijo iba a quedar y que ese día iban a realizar navegación terrestre, que es caminar en el campo”.

Luego, añadió: “a la hora de la siesta recibo una llamada de él, de Gattoni y me avisa que habían perdido al número tanto (30),  era un cursante. Entonces le digo búsquelo, debe estar en el campo y me cortó. Ahí sentí un escalofrío en el cuerpo, entonces lo llamé, pero no me atendió, lo hizo otra persona, le pregunté cómo está mi hijo, me dijo lo mismo que habían perdido al número tanto”.

Acto seguido “me vestí como pude y me fui hasta la cuchilla ahí le pedí al guardia que manejara la camioneta. Fuimos muy rápido y cuando llegué a Bahía Creek buscaba al referente del curso, al jefe y preguntaba dónde está mi hijo y nadie me contestaba. Todos corrían de un lado para el otro, era una desorganización total”. 

En eso, indicó el comisario retirado “alguien de unos 50 años me dice que al pibe que tuvo un accidente lo llevaron a Viedma, al hospital (Zatti). Salimos para la ciudad, habríamos hecho unos 10 kilometros, me crucé con (el subjefe Orlando) Cañuqueo, paré y le preguntaba qué pasó con mi hijo, no sabía nada. En todo momento le rogaba a Dios que no me castigara de esa forma. Cuando llegamos a Viedma, al hospital, había mucha gente”. A esta altura de la declaración ante el tribunal, Mandagaray se quebró y quedó unos instantes en silencio.

Al retomar la palabra comentó que ingresó por la guardia del nosocomio “y tuve un ápice de esperanza de que mi hijo estaba vivo. Luego me fueron guiando hasta la salida al patio y sabía que al otro lado estaba la morgue. Hasta ahí mantenía la esperanza de que no fuera él. Logré pasar a la morgue, llegué a la puerta desde donde vi un cuerpo, pero no quería llegar más, no quería descubrir la cara y ahí lo vi, era mi hijo, con su uniforme, todo mojado, lo levanté, estaba frío y quería darle calor, le decía ya está hijo, vamos a casa y maldije el día que nací. Después de ahí algunos compañeros me sostuvieron porque no me daban las piernas, alguien me dio un abrazo, al otro día me di cuenta que era el intendente Pedro Pesatti”.

Tras lo ocurrido, Mandagaray manifestó que “los días posteriores han sido un infierno porque nadie me dijo cómo murió mi hijo, todos dispararon. Mi hijo murió un miércoles y la plana mayor vino un lunes a dar la cara”.

“No sé por qué tanta maldad, porqué hicieron esto. El grupo COER se hizo para restablecer el orden público, qué tenemos que hacer en el mar. Ha visto alguien alguna manifestación en el río. Quiero respuestas, que nadie me dio, quiero saber quién fue el que dio la orden a un pibe que no sabía nadar meterse al mar, con pistola, con la ametralladora en el hombro y un tronco de 40 kilos. Por qué tanta maldad con mi hijo, porqué lo orinaron, si el problema era el padre por qué no se la agarraron conmigo, quiero saber quién ordenó eso”, finalizó el padre de quien en vida fuera Gabriel Mandagaray.

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