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12/04/2023

Tiene dos tobilleras por violencia de género, pero nada lo detiene: el miedo porque puede ocurrir una tragedia

A raíz de que nadie hace nada, colectivos feministas tomaron cartas en el asunto para hacer visible el caso. Es muy agresivo y no solo las insulta, sino que las golpea y las persigue para amedrentarlas.
 Tiene dos tobilleras por violencia de género, pero nada lo detiene: el miedo porque puede ocurrir una tragedia
Tiene dos tobilleras por violencia de género, pero nada lo detiene: el miedo porque puede ocurrir una tragedia

El sistema carcelario en argentina está abarrotado y una de las soluciones a esa complejidad son las tobilleras electrónicas. Se supone que son para aquellos que no representan un peligro para la sociedad, porque todos ellos cumplen con presión domiciliaria, sin nadie que los vigile más allá de que, de irse de la dirección establecida, el sistema debería alertar a las autoridades.

En fin, las calles están llenas de presos que se pasean con tobilleras, y un claro ejemplo aparece en San Antonio Oeste, con víctimas de un hombre que en reiteradas ocasiones fue denunciado por violencia de género. En este caso, esta persona, oriunda de Cipolletti, tiene dos tobilleras, por dos causas distintas, pero que son similares entre sí: por golpear y amenazar a mujeres que fueron pareja de él en periodos distintos.

A raíz de que los pedidos para que lo detengan no son escuchados, las víctimas recurrieron a organizaciones feministas para visibilizar el tema. Desde estos colectivos remarcaron que el empresario cuyas iniciales son G.R.T. es un peligro para la sociedad. Por un lado, intentó prenderle fuego el auto a quien era su esposa, en Cipolletti, y ejerció violencia domiciliaria e incluso en la calle, ante los ojos de todos.

Ahora se encuentra en SAO, se puso de novio con una joven, pero la relación duró 10 meses. Cuando la empezó a controlar y a ponerse agresivo, lo quiso dejar, pero ahí comenzó su clavario. La insulta, le pega, la sigue con su auto, no la deja ni a sol ni a sombra. Las denuncias en este caso vienen desde el año pasado, pero él sigue libre.

El miedo de todos los que siguen el caso es que caiga una nueva víctima, ya que al principio parece agradable, pero luego se vuelve posesivo y amnipulador. El tema es que nada lo detiene, ya quedó demostrado que las tobilleras no funcionan, que se les ríe en la cara a quienes lo implementaron con él, y en el mientras tanto, sus víctimas viven atemorizadas, sin poder hacer sus vidas.    

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