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17/03/2022

Estafa Siglo XXI: el revelador testimonio de uno de los gerentes que se quedó en la calle

Daniel García estaba a cargo de la sucursal de Choele Choel. No solo era un empleado, también tenía una relación de amistad con uno de los estafadores. Pese a eso, nunca le pagaron lo adeudado y hasta lo bloqueó para que no lo llame.
Estafa Siglo XXI: el revelador testimonio de uno de los gerentes que se quedó en la calle
Estafa Siglo XXI: el revelador testimonio de uno de los gerentes que se quedó en la calle

Luego del escandaloso cierre de Siglo XXI, con una estafa de por medio, los dueños tuvieron que enfrentar a la Justicia. Sin ir más lejos, durante la audiencia que se llevó adelante el ayer –miércoles 16- Horacio Ferraroni y Leticia Aliberti fueron imputados. Los principales damnificados son Edersa, Aguas Rionegrinas y Gire S.A, propietaria de RapiPago.

Sin embargo, hay una fila larga de personas que también se vieron perjudicados por estas maniobras. Empresas más chicas y también empleados, que quedaron en la calle y sin recibir un solo peso. Uno de ellos es el gerente de la sucursal de Choele Choel, Daniel García.

El hombre charló con Radio Noticias (105.5) y expuso su caso. Después de 13 años trabajando para ellos, se quedó a la deriva, sin ingresos y con un gran dolor en el pecho, por la relación que tenía con los dueños, que no fue correspondido. Aún así esperó un gesto que nunca llegó. “Espere un lapso prudencial por la relación que manteníamos. Mi relación con Horacio Ferrarino era más bien amistosa”.

“Cuando me llamó para ofrecerme el puesto, desde una sucursal muy chiquita que era en ese momento, la hicimos crecer. Después sumamos como empleado a uno de mis hijos y entre los dos le metimos, siempre decíamos que era como un emprendimiento familiar, lo vivimos así más allá de que éramos empleados. La hicimos funcionar bien, acá todo el mundo lo sabe”, comentó sobre su inicio laboral en la empresa.

A continuación contó cuáles fueron los pasos a seguir una vez que pasó lo del cierre sorpresivo: “Esperé 4 meses, porque les escribí, tanto a Horacio como a Leticia, para ver cómo seguíamos. Podía entender que les había ido mal, podía pasar, pero necesitaba que mi situación sea contemplada, por la relación amistosa y por la contractual. Nunca me respondieron y hasta me bloquearon del teléfono, así que fui por la vía judicial”.

De todas maneras, el tema no es sencillo. Desde lo legal hay que esperar ciertos plazos que para él, que no tiene trabajo, se hace eterno: “No hay muchos avances, se los notificó y hay una audiencia prevista para abril o mayo. Pero no tengo más que eso”.

Su mirada sobre el caso

“Honestamente nunca vimos cosas raras. Las cosas comenzaron a suceder cuando empezamos con la pandemia, con la cuarentena feroz el retorno se hizo complicado. A los pocos días de comenzada la cuarentena nos avisaron que no era factible volver a trabajar por algunos problemas que se habían generado. Después nos dijeron que sí y volvimos a trabajar. Esto fue, si no me equivoco, el 12 de junio de 2020”, detalló sobre el inicio del fin.

Luego siguió contando cómo era la diaria: “Seguimos trabajando, todo normalmente, hasta los primeros días de marzo de 2021, que empezamos a tener inconvenientes con las terminales de RapiPago, que nos cortaron y no podíamos hacer cobranzas. Desde ese momento a algunas empresas les cobrábamos de forma manual, con sello. Edersa y alguna que otra empresa más, sellábamos la factura del cliente que pagaba”.

Allí la situación cambió y finalmente la catástrofe para todos ellos: “El martes 13 de abril, que justamente lo recordamos por lo que significa la fecha, nos dijeron que nos desvinculaban de la empresa por la situación que se estaba viviendo, la situación económica, todos argumentos que para nosotros era inválidos”.

La recaudación

Por otro lado, contó cómo se manejaban con el dinero que ingresaba. Había un planeamiento que ellos cumplían a rajatabla. Luego de eso, lo que pasaba con el dinero, ya pasaba por otro lado, por los dueños que manejaban todo desde Viedma.

“Todos los mediodías íbamos al banco y hacíamos los deposito de la plata cobrada a la cuenta de Siglo XXI, nunca tuvimos contacto con las empresas. Lo único distinto era los cobros que pertenecían a la municipalidad, esos si todo lo recaudado se lo depositábamos directamente a la cuenta de la municipalidad, pero no era mucho. Pero con el resto de las empresas no teníamos contacto de ningún tipo. El 99 por ciento de la recaudación iba a la cuenta de Siglo XXI”, finalizó.

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